Difusión de resultados en investigación clínica, la importancia de las buenas decisiones

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Octubre 2015
Difusión de resultados en investigación clínica, la importancia de las buenas decisiones
Por
Antonio Torres Ruiz. Director del Dpto. Asesoría Científica y Redacción Médica. Dynamic Solutions.

La difusión de los resultados es la última etapa dentro de una investigación y representa una de las más importantes. Además constituye su fin último, esto es, hacer una contribución a la ciencia. La puesta de largo de los datos ha de estar acompañada de precisión, claridad, novedad e interés. La consecución de los objetivos dependerá en gran medida de las decisiones que tomemos durante el proceso.

Tras plantear “la pregunta”, transformarla en un protocolo, reclutar a los pacientes y monitorizar y analizar los datos, el investigador se encuentra al final del camino, con unos resultados susceptibles de ser publicados. ¿Dónde y cómo hacerlo?, ¿ha de ser ambicioso o puede ir en nuestra contra?, ¿qué aspectos ha de valorar en la selección de la revista? Desde el Departamento de Redacción Científica de Dynamic Solutions, hemos intentado reflexionar sobre estas cuestiones.

Un perfil especializado

Con sus resultados encima de la mesa el investigador sabe, porque lo ha logrado, que tiene las aptitudes necesarias para llevar a cabo una investigación. Sin embargo, la tarea de publicar exige una serie de conocimientos específicos y/o tiempo de dedicación que no todos los investigadores pueden afrontar. A todas las personas que han alcanzado cierto nivel en su formación se les puede presuponer cierta capacidad para redactar; sin embargo, ser un gran científico no implica ser un gran comunicador. Todos tenemos en la mente a compañeros o profesores que aunque brillantes en su especialidad, presentaban ciertas limitaciones en el aspecto comunicativo. De hecho, la claridad y la precisión del mensaje no es algo que sea fácil de conseguir, como dijo Thomas Mann “el escritor es aquel al que escribir le resulta más difícil que a las demás personas”.

Tener la oportunidad de contar con un perfil específico que lidere el proceso de redacción puede ser clave en la optimización de resultados y tiempos. Además, es muy relevante la experiencia previa no sólo en redacción, sino específicamente en la redacción de artículos. La redacción de artículos implica un estilo específico de descripción de la información, concreto y claro, pero que a la vez engancha al lector y permite la fácil comprensión del artículo a pesar de su posible complejidad.

A continuación se exponen una serie de aspectos y/o ventajas por las que es recomendable contar con un perfil especializado:

• El valor añadido que otorga un redactor científico al manuscrito es patente desde el comienzo, ya que organiza la presentación de los resultados, ponderando la concisión, el lenguaje, la literatura específica en la materia y las guías de publicación que apliquen en función del diseño de la investigación.

• El redactor experimentado conoce el proceso de publicación, los actores implicados, como los editores o los revisores, la forma más conveniente de dirigirse a ellos, las normas y requisitos editoriales, el manejo de los tiempos de revisión, cuándo contactar con la revista y sobre qué asuntos.

• La experiencia en la patología previa del redactor científico siempre es un aspecto a valorar positivamente, aunque es un perfil flexible y habituado a la formación continuada y la actualización en cualquier patología.

• Si el redactor científico trabaja de forma individual o dentro de un equipo de redacción también ha de ser considerado. Si bien es un factor que permanecerá invisible de cara al investigador, el proceso de revisión cruzada y de enriquecimiento dentro del Departamento, aumentará las cotas de calidad del trabajo. En nuestro caso contamos con un equipo multidisciplinar y altamente experimentado, en publicación de distintos materiales que favorece una alta calidad de los trabajos.

Sin embargo, a pesar del papel del redactor científico en la publicación, hay que reconocer el valor intrínseco del investigador como creador y responsable de la investigación y experto en la patología. El criterio clínico del investigador es clave tanto para un enfoque adecuado, como para el mensaje último que se quiere trasmitir en el artículo. Nosotros abogamos por un modelo de trabajo colaborativo, en el que el investigador es parte activa, donde converge la experiencia en la patología con la experiencia en la redacción, lo que aumenta la calidad y el interés y reduce considerablemente el tiempo hasta obtener una versión definitiva del artículo.

Selección de la revista
La importancia de la selección de la revista para la difusión de los resultados está fuera de toda duda. El redactor científico puede presentar un abanico de posibles revistas candidatas a publicar nuestro trabajo, aunque la última decisión recae sobre el investigador.

Un primer paso sería realizar una evaluación crítica previa de la investigación: si está bien diseñada, si cumple los objetivos para los que se diseñó, si se reclutaron todos los pacientes, o si representa realmente una aportación significativa al ámbito científico. Estos aspectos no son otros que los mismos que tendrá en cuenta la propia revista cuando evalúe el artículo.

Desafortunadamente, de acuerdo a nuestra experiencia la elección está sesgada al famoso “factor de impacto”. El factor de impacto, muy nombrado pero quizá no bien conocido, es el baremo por el que habitualmente se rige la elección del autor, conocedor (o lector) de las revistas más representativas en su entorno. Sin embargo, una evaluación previa y real del trabajo es esencial para ubicar nuestras posibilidades. El camino hasta llegar aquí ha sido arduo, trabajoso, ¿pero es valioso? Para los que lo han hecho sí, sin duda, pero ¿para la comunidad científica? Es fundamental no perder esta perspectiva, en ciertas ocasiones los aspectos fundamentales anteriormente mencionados son obviados y en vano se intenta el envío a la revista, en otras se confía a la escritura la capacidad de matizar estos inconvenientes. La realidad, recogida en todas las guías de publicación, es que el editor y los árbitros revisarán y evaluarán los criterios mencionados para decidir si el artículo es apto para su publicación.

No debemos olvidar que aunque nuestro trabajo pueda estar perfectamente redactado, con una pulcra y concisa presentación de resultados, hemos de ser sinceros con nosotros mismos y evaluar la propia calidad del diseño, así como la novedad de nuestros resultados para conseguir la publicación del manuscrito.

Rueda de publicaciones
En muchas de las reuniones con promotores y/o investigadores que he asistido he escuchado estas dos expresiones “aunque tiene algunos problemas de diseño los datos son valiosos” creyendo que este supuesto valor de nuestros datos eclipsará los problemas fundamentales de la investigación (sobre lo que ya hemos hablado), y “empezamos la rueda de publicaciones”, palabras que directamente dinamitaron los plazos para publicar. Esta decisión significa enviar al artículo con la alta sospecha de que va a ser rechazado y puede implicar, si consideramos un estándar de envío a tres revistas, que no conseguiremos publicar los resultados hasta al menos un año y medio.

Principalmente se toma esta decisión por dos motivos:

• Ser ambiciosos y optar por una revista de alto impacto

• Que los comentarios recibidos en el caso de que sea rechazado enriquecerán nuestro artículo

Sin embargo, la realidad es que muchas revistas no adjuntan los comentarios de rechazo en las cartas de denegación del artículo. Mientras que las aportaciones de los referees, en las que sí las dan, no siempre son tan decisivamente enriquecedoras como para elevar nuestro artículo a una nueva cota de calidad. Puede darse el caso incluso, que por el trabajo que conlleva incorporar alguna sugerencia (nuevos análisis y costes adicionales) directamente se descarte la implementación de estas sugerencias, por lo que únicamente se ha restado novedad a nuestra publicación. Además, si nuestra investigación tiene algún aspecto novedoso aún es menos recomendable, ya que aumentamos el riesgo de que algún otro equipo investigador se adelante en la publicación.

Por lo tanto, en algunas ocasionas resultará que nos hemos retrasado, que no hemos mejorado y que además, hemos restado novedad a nuestro trabajo, por lo que cabría preguntarse, ¿realmente mereció la pena?

Difusión del material y otros intereses
El interés que subyace en la publicación de un artículo, influye también en la elección de la revista. De esta forma, si nuestra intención es obtener una publicación de referencia, nos centraremos en el máximo impacto; si conocedores de las limitaciones del trabajo, nuestro interés se centra únicamente disponer de la publicación buscaremos revistas de un perfil menos exigente, o si por el contrario pretendemos dar al trabajo una amplia difusión en nuestro país, optaremos por una revista de ámbito local y en nuestro idioma. Además, hemos de valorar el aspecto económico ya que algunas revistas cuentan con tasas de publicación, pese a que muchas de ellas son “open access” lo que dará mayor visibilidad a nuestro artículo.

El redactor científico puede asesorar sobre los diversos intereses que también toman partido a la hora de publicar. Un ejemplo de ello son las revistas de nueva creación, que por novedosas aún no poseen un factor de impacto y son habitualmente descartadas. Sin embargo, si atendemos a otros factores como el grupo editorial donde se publican, ofrecen garantías y puede ser una opción recomendable, con buena repercusión y accesibilidad.

En definitiva, una adecuada valoración de estas circunstancias influye no sólo en la optimización del proceso, sino también en que satisfaga en mejor medida a nuestras intenciones.

Conclusión
Un gran amigo mío me dio un consejo que no he olvidado, “tan importante en la vida es saber lo que no eres como saber lo que eres”, una frase es muy aplicable al ámbito que nos ocupa. La idea que subyace bajo la misma es que es indispensable una buena y sincera autoevaluación para conocer tus debilidades y tus posibilidades de mejora.

En nuestro caso, implica en primer lugar a la capacidad del propio equipo investigador para enfrentarse a una publicación. Las ventajas de contar con un perfil verdaderamente especializado, son patentes a lo largo de no sólo del proceso de redacción, sino también a nivel estratégico y de comunicación con la editorial y/o referees.

En segundo lugar, implica una adecuada y sobre todo sincera evaluación del trabajo, y más concretamente, de sus aspectos novedosos y limitaciones. Esto nos permitirá elegir la mejor opción entre las opciones reales, y nos ahorrará costes y tiempo, manteniendo la novedad del trabajo.

En definitiva, una correcta valoración junto con un modelo colaborativo con el redactor científico, son los pilares fundamentales sobre los que se debe sustentar la toma de decisiones en el proceso de publicación.


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