El papel de las sociedades científicas en Market Access

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Febrero 2018
El papel de las sociedades científicas en Market Access
Por
Dra. Marta Pulido. Relaciones Institucionales. Grupo Saned.

El término Market Access se utiliza para hacer referencia a un proceso innovador, implementado en el ámbito de la industria farmacéutica para posicionar en el mercado (y por tanto, hacer llegar a los pacientes) los fármacos respectivos. Asimismo, implica conseguir que los productos farmacéuticos lleguen al mercado, incluyendo el ámbito nacional, regional y local, con la financiación necesaria, al precio adecuado y en base a la máxima celeridad posible.


La crisis económica que ha afectado profundamente a nuestro sistema sanitario, con fuerte caída del gasto, ha sido el detonante que ha obligado a la industria farmacéutica a desarrollar modelos originales de gestión que se adecúen a las nuevas necesidades del mercado, de forma que la estrategia para que los pacientes tengan acceso a los medicamentos e innovaciones tecnológicas se pueda adaptar a las situaciones político-sanitarias emergentes.

Este cambio de paradigma que contempla el valor terapéutico diferencial de los productos bajo la perspectiva de eficacia y eficiencia, ha irrumpido como elemento modificador clave en las relaciones de la industria farmacéutica con las administraciones públicas del sistema de salud y, a su vez, con las sociedades científicas. A pesar de que no son participantes activos en la política sanitaria, las sociedades son elementos esenciales en la aportación del conocimiento médico, imprescindible para desarrollar e implementar dichas políticas. La búsqueda de resultados en salud, presentación y evaluación de la evidencia científica, priorización de la calidad y sostenibilidad, así como el mantenimiento de estándares de ética e independencia comportan un nuevo marco en la interacción cliente-vendedor como socios de negocio que aportan valor a las partes interesadas. Las alternativas de colaboración de entidades altamente cualificadas, como las sociedades científicas, suponen una garantía centrada en la definición del valor del tratamiento y en la optimización correcta de un enfoque de inversión racional y sostenible en salud. El peso, la solvencia y la importancia de las sociedades científicas se erigen como factor modulador obligado en el entramado de organismos y entidades influyentes que participan directa o indirectamente en la toma de decisiones que afectan a la salud.

El interés de quienes toman decisiones en tener en cuenta criterios de eficiencia, utilidad terapéutica, coste-efectividad y coste-oportunidad de los recursos empleados, así como el valor social añadido y los acuerdos de riesgo compartido, ha ido claramente en aumento en los últimos años. Ello se ha debido mayoritariamente a la preocupación por el incremento progresivo del gasto farmacéutico con reducción asociada del presupuesto, a la par de la expansión del uso de biotecnologías avanzadas, abordajes de mínimos accesos o el nacimiento de nuevas áreas del conocimiento, tales como la medicina molecular o la ingeniería genética de alta precisión, que perfilan un horizonte de posibilidades inexploradas. En este sentido, los cambios impulsados por una evidencia científica que emerge con rapidez y que simultáneamente invalida conocimientos previos, determina una necesidad cada vez más acuciante de la participación de las sociedades científicas como salvaguardia de la excelencia en la utilización del mejor tratamiento para los pacientes.

La destacada posición de las sociedades científicas con respecto al conocimiento médico de los profesionales integrantes de las mismas no puede ser minimizada en el ámbito de actuación del Market Access. Si bien Market Access se ha convertido en un departamento estratégico de la industria farmacéutica que participa directamente en el crecimiento de las compañías, los cambios acontecidos en los factores estructurales de la provisión de los servicios de salud requieren una nueva aproximación en la comercialización de los productos, con numerosos stakeholders a los que hay que tener en consideración. En tanto que el proceso de decisión clínica tradicionalmente se ha basado en decisiones individuales del profesional de la salud, la gran cantidad de información derivada del auge de la investigación científica y las barreras para su comprensión metodológica y aplicación adecuada en la práctica clínica, han añadido una creciente presión para la intervención de las sociedades científicas como entes impulsores de recomendaciones, protocolos y guías de práctica clínica basadas en la evidencia. La visión estratégica y transversalidad de las funciones del Market Access no pueden desestimar la relevancia del papel de las sociedades científicas como aval en los procesos de evaluación y análisis de la información científica y en el desarrollo de recomendaciones para el abordaje de cuestiones específicas en la práctica clínica.

Así pues, las sociedades científicas han contribuido a un cambio en el paradigma sanitario que ha evolucionado desde un poder de decisión único en manos del criterio personal del prescriptor, a la participación de diferentes decisores que intervienen en la toma de la decisión final para recomendar o desaconsejar una prescripción determinada. En el momento presente, gran parte de las decisiones terapéuticas se basan en las guías de práctica clínica elaboradas, entre otros organismos, por las sociedades científicas. Su desarrollo y difusión en las dos últimas décadas se corresponde con la creciente aceptación de la medicina basada en la evidencia como instrumento útil para optimar la práctica médica. Se trata de documentos elaborados de forma sistemática para ayudar al médico y a los pacientes en las decisiones dirigidas a conseguir una atención sanitaria apropiada en circunstancias clínicas específicas. Entre sus objetivos destacan los siguientes: sintetizar la evidencia científica disponible, mejorar la calidad asistencial, procurar consistencia en las actuaciones clínicas, mejorar la relación coste-efectividad, orientar a las agencias reguladoras e identificar las principales áreas de incertidumbre en las que es preciso concentrar los nuevos esfuerzos en investigación. Por otra parte, las guías avaladas por las sociedades científicas son rigurosas en cuanto a los estándares de calidad metodológica que se han tenido en cuenta durante su elaboración, incluyendo la revisión externa para garantizar su validez, claridad y aplicabilidad.

De hecho, está bien establecida que la implementación de las guías de práctica clínica mejora la calidad asistencial y favorece la consistencia de las actuaciones médicas ante situaciones clínicas similares. Aunque la estrategia del Market Access incluye conocer detalladamente la estructura del modelo sanitario en cada entorno nacional y a nivel de las comunidades autónomas y de sus gestores sanitarios, así como las funciones que estos desempeñan en el proceso de toma de decisiones, la identificación de las sociedades científicas como pilares destacados en la validación de la información científica es fundamental para diseñar una correcta estrategia de acceso al mercado. Asimismo, las sociedades científicas deben contemplarse como entidades colaboradoras, también comprometidas con el uso racional de los recursos que permitan los máximos resultados en salud para los pacientes. Por ello, a pesar de que las sociedades científicas no “hacen política sanitaria”, aportan los conocimientos científicos indispensables dentro de estas políticas. Por otra parte, lo que debe regir en la política sanitaria es la evidencia científica y en este escenario, las sociedades científicas son las que pueden determinar cuáles son los indicadores claros de calidad y resultados concluyentes que deben ser considerados en el marco del sistema de salud.

La gestión de la evidencia científica, incluyendo guías, protocolos, evaluaciones económicas y de medicamentos, son conocimientos necesarios que deben estar presentes en el horizonte de la figura del profesional de Market Access. El reto de conseguir el mejor acceso de un medicamento debe considerar la integración de las sociedades científicas por su papel como estandartes del conocimiento científico y del consenso profesional a nivel nacional. Asimismo, las sociedades científicas intervienen activamente en la docencia, formación y acreditación de los profesionales, y colaboran con las administraciones sanitarias en la definición de estándares e indicadores de funcionamiento, que contribuyan a la ejecución de la planificación sanitaria y a la mejora de la eficiencia e incremento de la seguridad del paciente. Su participación, cada vez más relevante, en procesos de innovación organizativa y de gestión clínica en el Sistema Nacional de Salud se vislumbra como una actividad prioritaria de las sociedades científicas en el futuro inmediato.

El Market Access no puede ser ajeno al valor y liderazgo de las sociedades científicas para construir trayectorias de atención para los pacientes multidisciplinares, integradas, globales y más eficientes.

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