El farmacéutico, ¿formado o informado?

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Septiembre 2019
El farmacéutico, ¿formado o informado?
Por
Elena Javaloyes Sánchez. Farmacéutica adjunta.

En el sector farmacéutico la formación es un pilar muy importante y la oficina de farmacia no se debe quedar atrás. El concepto es más amplio que el simple conocimiento del producto, estar formado es importante tanto para las ventas como para la gestión. Sabiendo esto, deberíamos hacer una reflexión de lo que sucede en la oficina de farmacia de manera más concreta, y esto es lo que les quiero exponer.


En la actualidad no vale con saber un poco de todo o de algo por encima, el cliente sabe lo que quiere, y si no lo sabe, quiere tener toda la información posible para comprar sin sentirse que está tirando el dinero, que se equivoca o que le están vendiendo algo que realmente no quiere. Esto hace que la calidad de la información que se transmite por parte del personal de la farmacia sea cada vez más importante. Además, la situación de los últimos años hace ver la importancia de la rentabilidad de una farmacia, la cual se ve influenciada por la manera de gestionar la farmacia y, más concretamente, la ventas. Satisfacer las necesidades y deseos del cliente actual nos lleva a tener que aportar valores extra a nuestro negocio, con servicios que otras farmacias no puedan ofertar o haciéndolo mejor que ellos para que el cliente se fidelice. Esta situación genera, a primera vista, dos problemas, el primero es que para ser experto en alguna materia no puedes se puede ser experto en todas y, el segundo, que adquirir todos esos conocimientos requiere tiempo y dinero, procedente del titular o del propio personal que trabaja en la farmacia. Y mi pregunta es ¿están los farmacéuticos dispuestos?

Para responder a esta pregunta hay que diferenciar entre farmacéuticos adjuntos y titulares. Los farmacéuticos adjuntos (aunque obviamente también los técnicos y auxiliares) recibimos en la farmacia o en hoteles "formaciones" por parte de los laboratorios, cuando esto sucede el laboratorio nos explica y ensalza las propiedades de su producto, algo de la patología y, como mucho, porqué su producto es mejor que el de la competencia para así poder razonárselo al cliente. Con esto, lo que obtenemos es sólo información, porque como es lógico, es una formación sesgada que busca la venta de un producto o marca concreto, el farmacéutico es quien debe estar formado para poder recibir esa información de manera objetiva y decidir si ese producto es oportuno venderlo o es mejor escoger otro. La elección se debe basar en encontrar el mejor producto que funcione para cubrir la necesidad del paciente y no en la ilusión de cumplir un reto de número de unidades vendidas o para obtener un regalo por llegar a un cierto objetivo. Esto, si hablamos de productos, porque tampoco hay que olvidar a quien se encarga de las compras o la gestión del personal, por ejemplo, no vale que los pongan a dedillo y les exijan objetivos sin darles las herramientas para conseguirlos, para conseguir especializarse en la gestión interna de la farmacia el personal lo tiene aún más complicado, rara vez vienen a darte "formaciones" espontáneas y los resultados no se pueden medir a corto plazo. El problema en ambos casos es que para formarte como especialista de algo necesitas tiempo y dinero, o eso, o muchos años de experiencia que te hagan al final acumular muchos conocimientos y para solucionar estos problemas el papel del titular es imprescindible.

El titular quiere que su farmacia funcione correctamente, algunos quieren gran especificidad y otros no tanto, pero casi todos quieren que nadie sea indispensable. La división de tareas es la base para que un negocio funcione bien, no todos tienen que ser expertos en todo, porque no es lógico ni posible. Quienes promueven esa especifidad y división de tareas, a veces creen suficientes las formaciones del laboratorio o la experiencia previa, olvidan que éstas no siempre son productivas, a veces  los empleados vamos con la ilusión de que nos hagan un regalo o nos inviten a comer, cuando esas formaciones son en la farmacia siempre son bien recibidas, pero cuando son fuera del horario laboral habitual hay que añadir el pensamiento de que es nuestro tiempo libre, que lo invertimos en la empresa, pese a que muchas veces esas horas no se recuperan o contabilizan como debieran (aunque el tema de las horas extras da para otro artículo). Las formaciones verdaderamente importantes es decir, las objetivas, no las facilitan ni se premian, por lo que no motiva al personal a hacerlas. El mundo de la oficina de farmacia está derivando en un comercio básico y no siempre justo, tratamos de ganarnos la confianza de la gente y el respeto, pero es una labor diaria muy complicada que requiere mucha motivación. Un titular debe ser al menos justo, por lo que si tienes a alguien con idiomas, valóralo, si tienes a alguien con un máster de un tema específico, valóralo, si tienes a alguien con una formación actualizada de una sección determinada, valóralo. El valor de una persona no se mide solo por lo que gana, pero cuando un titular toma el salario mínimo como el único posible y todos lo tenemos asumido como normal, algo se está haciendo mal. Porque el personal lo da todo, no se queda en lo mínimo, porque lo mínimo sería aparecer y no generar problemas ni malas dispensaciones, y yo veo a gente que va al trabajo buscando que la farmacia crezca, dejando de lado su vida privada, apoyando al compañero, ayudando a clientes en necesidades que no son competencia del farmacéutico, soportando menosprecios y luchando por mantener el respeto que esta profesión merece a cambio de un mínimo.

Con todo esto, sólo quería explicarles de la manera más clara y concisa posible porqué creo que la oficina de farmacia tiene mucha información pero poca formación, porque todo el mundo sabe que hay algo extraño si paga por un Ferrari el precio de un Skoda, o dudarían si alguien le ofrece un móvil de último modelo y al abrir la caja hay un Alcatel o un Nokia 3210. La labor de un farmacéutico es importante y una farmacia es tanto del titular como de sus empleados. No todo es dinero, pueden haber beneficios en horarios, en vacaciones, en descuentos... la idea es demostrar que se aprecia y valora la labor que uno realiza. Hasta que ese momento no llegue, pocas serán las personas que quieran crecer profesionalmente, formarse como es debido para aumentar tanto su valor como el de su farmacia, porque el techo del adjunto es a día de hoy muy bajo. Para terminar, me gustaría mencionar la frase de Richard Branson (presidente de Virgin) la cual comparto completamente: "Forma bien a la gente para que puedan marcharse, trátales mejor para que no quieran hacerlo".