¿Por qué dependemos tanto de la formación continua en las empresas?

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Octubre 2019
¿Por qué dependemos tanto de la formación continua en las empresas?
Por
Natalia Farr. Responsable de Formación y Comunicación. Pivotal.

La formación continuada tiene cada vez más éxito dentro de la función interna de las empresas, consiguiendo un doble beneficio y recompensa a largo plazo, tanto para la empresa como para el trabajador. Eso sí, ambos deben unirse siempre para buscar una formación constante de calidad que exprima el conocimiento y el talento de los empleados, al igual que resulte beneficioso para la empresa, el conseguir que sus empleados sean más eficaces y rentables en la ejecución de su trabajo diario.


En los últimos años, la formación continuada en España si ha ido evolucionado positivamente hacía adelante, donde son cada vez más las empresas que apuestan y planifican cursos, seminarios o jornadas internas dentro de su organización con el principal objetivo de reciclar y activar el conocimiento, tanto de sus trabajadores como de sus propios directivos. Sin embargo, dentro de las compañías, también existen algunos factores resistentes que se convierten en una realidad diaria, como es la falta de tiempo, donde a pesar del interés del empleado por formarse, son ellos mismos quienes dejan en un segundo plano el tema de la formación dando prioridad a otras tareas operativas más urgentes, además, del cumplimiento de otros objetivos.

Lo que debemos tener claro es que la formación no es una pérdida de tiempo ni un gasto absurdo de la empresa, si no, más bien una inversión a largo plazo. Por tanto, hay que entenderlo siempre como un doble beneficio tanto para la empresa, al ser considerada para ella como una gran apuesta a largo plazo y a la vez para el empleado, que, gracias a su enriquecimiento personal e intelectual, va a aportar un mayor valor a la empresa y ser más productivo en su trabajo diario. Si, por el contrario, la empresa decidiese no invertir en formación, sería un problema grave ya que sufriríamos un estancamiento incluso retroceso, y la imposibilidad de competir en el mercado actual.

Puede que de nuestra área conozcamos ya todo o casi todo de ella, por ejemplo, de gestión de recursos humanos, de nuevas tecnologías, de áreas terapéuticas/médicas, de gestión de datos, entre otras, pero siempre hay cosas nuevas por aprender y mejorar y así hacer más sólido nuestro conocimiento.

Actualmente en Pivotal, contamos con planes de ayuda a la formación continua como es la fundación tripartita. Disponemos de un crédito anual marcado por la ley en función de los empleados de la empresa y de sus ingresos. Además, podemos financiar esas acciones formativas que realizamos en las cuotas de la seguridad social. Nuestro principal objetivo es siempre llegar al 100 % de crédito asignado, donde unas veces si lo cumplimos y otras quizás por falta de recursos y, sobre todo, de tiempo no podamos organizar suficientes cursos para alcanzar dicha meta. En Pivotal tenemos claro, que si invertimos en formación es siempre pensando en las personas como trabajadores y en su rol dentro de la empresa para sacar y aprovechar al máximo su talento profesional. Por tanto, el beneficio de la formación siempre es dual, ya sea para el trabajador y la empresa. Algunos de estos beneficios podrían ser: favorecer la promoción personal y profesional; lograr metas individuales; ayudar a la integración en la empresa y a la vez, conseguir una mayor satisfacción en el puesto de trabajo.

Por ello, como responsable de formación y para detectar todas las necesidades formativas que tenemos en la empresa sería recomendable: primero analizar las necesidades internas de formación y organizar reuniones internas con los jefes/empleados de los distintos departamentos/áreas y así acertar y no equivocarse en ofrecer una formación inadecuada; segundo, identificar los recursos necesarios (presupuesto, logística, materiales necesarios, etc.) y, por último, ejecutar esos programas de formación (cursos, objetivos, contenidos, duración, lugar, horario, coste, participantes, etc.) seguidos por la evaluación constante del rendimiento de los receptores de estas formaciones.

A modo de conclusión, debemos plantearnos tanto la empresa como los empleados si de forma conjunta queremos mejorar la calidad de la formación y adaptarnos o sí, por el contrario, preferimos encasillarnos en un conocimiento limitado que nos va a impedir progresar a nivel profesional y personal.

Por parte del empleado quizás sí que haya siempre más predisposición a buscar una formación continuada y constante, ya que para la empresa a priori y, a corto plazo, no se suele conseguir beneficios económicos.  Sin embargo, si lo enfocamos más hacia un objetivo a largo plazo, gracias a la formación, sí conseguiremos una mayor rentabilidad económica debido al aumento en el conocimiento y en la eficacia del trabajo realizado.

REFERENCIAS:
http://www.thinkingpeoplerecursoshumanos.es/es/blog-thinking-people/la-importancia-de-la-formacion-en-la-empresa/
https://redautonomos.es/formacion/beneficios
https://www.gestiopolis.com/por-que-es-importante-la-formacion-del-personal-en-la-empresa/