Desarrollo de la Inteligencia Emocional, ‘un must’ en el plan de formación

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Diciembre 2019
Desarrollo de la Inteligencia Emocional, ‘un must’ en el plan de formación
Por
Isabel Morante. Responsable de Desarrollo de Recursos Humanos. Executive Coach. Fresenius Medical Care España.

Las Empresas llevan ya muchos años realizando formación en habilidades, formaciones de tipo práctico-vivencial donde los equipos comparten experiencias y se conocen mejor principalmente. En el sector sanitario sabemos que además, del perfil de habilidades, Médicos y Enfermeras y resto del equipo asistencial es un colectivo altamente vocacional, cosa que ya es una gran ventaja para afrontar con motivación e ilusión el día a día. Nuestra experiencia es que también los equipos asistenciales demandan cada vez más herramientas para gestionar las emociones, esas que sean propias o ajenas hay que gestionar y en nuestro caso también, las emociones de Nuestros Pacientes.


En este artículo os invito a que nos hagamos alguna pregunta de vez en cuando: “qué gafas me pongo para afrontar las situaciones del día a día” “cómo es mi mirada hacia lo que ocurre a mi alrededor, con qué nivel de mimo hacia mí mismo afronto mis retos, y cómo de exigente soy con los demás” Podría ser un comienzo para entender lo que es Inteligencia Emocional. Los estudios nos demuestran que el modo en que gestionamos nuestras emociones es clave para la automotivación, para anticipar riesgos psicosociales y lo más importante para incrementar la comunicación positiva hacia el bienestar al Paciente que es la razón de ser de nuestro trabajo.

En las diferentes sesiones que hemos realizado en Fresenius sobre Inteligencia Emocional hemos corroborado el beneficio de dedicar tiempo a conocer los tipos de emociones, cómo éstas afectan a nuestras vidas y remarcar la importancia que tienen en nuestro día a día. Es, en definitiva, aprender a gestionar los pensamientos que nos distorsionan, lo que afecta al bienestar de nuestra mente. El objetivo de la formación de Inteligencia Emocional es hacer ver también la interconexión que existe entre todas las áreas de nuestro cuerpo y la importancia que tiene cuidar todas con el mismo mimo de forma paralela, para tener un equilibrio completo y buena salud. Y ello tiene un impacto en nuestro rendimiento sea cual sea nuestro puesto en la Empresa: Médico, Supervisión de Enfermería, auxiliar, Financiero, Informático o Comercial.

Os quiero hablar de nuestra última iniciativa en formación. El Equipo de Talento se ha unido al de Prevención de Riesgos Laborales y ha sido una sinergia de conocimientos espectacular. Hemos unido el conocimiento sobre los riesgos en el trabajo, con el conocimiento en habilidades y el motor de las personas: la motivación. Ha sido francamente interesante ver cómo nos hemos enriquecido mutuamente trabajando desde ambos puntos de vista en una misma formación: la hemos llamado Riesgos Psicosociales & Inteligencia Emocional. Sus principales puntos han sido: Salud Física: Nutrición, ejercicio físico y descanso (ESTÓMAGO) Salud Mental: Ejercita tu mente (CEREBRO) Salud Emocional: Definición, tipos y técnicas de gestión emocional (CORAZÓN)

Más allá del programa específico, confirmamos que el mero hecho de reunirse sin atender a puestos para hablar de lo que nos preocupa puede ser la más provechosa de las formaciones. La experiencia de juntar a equipos multidisciplinares fomenta el enriquecimiento y conocimiento mutuo y en especial el cambio de “juicios” y “etiquetas” que teníamos sobre alguien y sobre nuestras creencias sobre cómo los demás nos ven. Y, eso a mi juicio, también es Inteligencia Emocional, trasformar la mirada con la que miro a los demás y mi propio comportamiento.

Os voy a contar una historia que en Fresenius nos sabemos muy bien que refleja muy bien la Inteligencia Emocional con la que afrontamos nuestros retos: Erase una vez…la función del Riñón…A nivel biológico, la función del riñón consiste en filtrar la sangre para decidir qué sustancias ya no son necesarias y desecharlas a través de la orina. Hay varios órganos en el cuerpo que hacen una función de filtrado, pero ninguno como la del riñón. Cuando un órgano en general decide que hay algo que ya no necesita, no lo expulsa del cuerpo directamente. Simplemente lo aparta, sabiendo que otro se ocupará más adelante de reciclarlo o desecharlo del todo.

A diferencia de las decisiones de los demás órganos, las del riñón son decisiones definitivas. No hay nadie más debajo de él. Si el riñón decide que algo ya no es necesario, se expulsa del cuerpo y ya no hay marcha atrás. El riñón es el órgano vital que está situado más abajo en el cuerpo, y no es casualidad que sea así. Por encima de él, está la vida: todos los órganos funcionando y haciendo sus tareas diarias. Y por debajo de él está el vacío: todo lo que suelta sale del cuerpo de forma definitiva. Por este motivo, el riñón está relacionado la capacidad de soltar y renovarse. Es también el sustento principal del cuerpo. Es como un pilar que lo aguanta y le da seguridad. Cuando el riñón está sano, no tiene miedo. Sabe que la vida y la muerte en realidad son un ciclo que se repite, y que es necesario para mantener la rueda de la existencia. Su tranquilidad se transmite al resto del cuerpo, y entonces los demás órganos pueden hacer sus tareas sin preocuparse por si habrá mañana o no. En cambio, cuando está débil se asusta mucho. Mira el vacío que hay debajo de él y se pone a temblar. No es capaz de ver el ciclo de la vida ni de asumir la necesidad de soltar. Su miedo y su angustia se transmiten a todo el cuerpo y todo empieza a fallar. Cuando el riñón tiembla, todo el cuerpo tiembla.

En cualquier situación difícil todos tenemos parte de responsabilidad (no de culpa) debemos hacernos cargo de nuestra parte de responsabilidad. Mirando cómo ha vivido las cosas el otro, escuchando podremos comprender mejor y la emoción que nos viene desde esa mirada sea más fácil de gestionar.

No se trata de evadir la situación, sino más bien, de tomar consciencia y observar la situación con apertura de posibilidades. Reconoce la emoción y el mensaje que te da. Busca un lugar, actividad o momento adecuado para canalizar tu emoción.

* Para, Identifica la emoción que sientes.
* Observa, dónde y cómo la sientes.
* Analiza. con qué tema está relacionado.
* Legitima date permiso a sentir esa emoción sin juzgarte.
* Actúa: qué vas a hacer en los próximos 5 minutos.

Date tu tiempo y escucha tus emociones, ellas te darán información para gestionar la situación de manera óptima.