El 28 de noviembre se votará en las urnas una opción de liderazgo que, más allá del manual elemental de comunicación política que ha seguido torpemente el tripartito hasta ahora, debe convertirse en el pal de paller que aglutine esfuerzos, esperanzas y proyectos colectivos para comenzar a salir de la crisis.
Pero es evidente que, aunque la historia sea de lo más atractiva, debe haber magia a la hora de contarla para que el electorado se la crea. El storytelling es clave para transmitir las ideas de un nuevo proyecto, generar ilusión para asimilarlo como propio y, finalmente, activar la acción para conseguir el cambio.
En la historia de la política mundial existen ejemplos de grandes líderes cuya visión y empatía sedujeron a millones de personas. Lincoln, Gandhi, Kennedy o Mandela son nombres que se asocian inevitablemente a personajes que han marcado el curso de la historia con su inteligencia, carisma y, por supuesto, capacidad de comunicación.
Sin embargo, la importancia de la seducción y la psicología para el liderazgo de las masas queda todavía más patente en ejemplos de políticos que dominaban el lenguaje televisivo –hasta ahora, el principal canal a través del cual el político se ha dirigido a su electorado- y derrotaron a sus adversarios. Una vez más, la historia política norteamericana nos proporciona los casos de Kennedy –tanto John com Bobby- y el de Ronald Reagan.
En este sentido, y todavía en el campo de la política, la victoria de Barack Obama significó una ruptura en la comunicación política tradicional. Como decíamos antes, hasta hace bien poco la televisión era el medio básico de difusión de ideas y captación de votos en el mainstream electoral. A raíz de la campaña desarrollada por el equipo de Obama, las reglas cambiaron y se incorporó al mix del marketing político la comunicación 2.0, con toda la potencia de las redes sociales, el mobile marketing, etc. De nuevo, una gran historia aprovecha todas las herramientas de la comunicación, actuales, presentes y futuras, para maximizar el potencial de su portavoz, desarrollar su discurso, convencer al público y llamarlo a la acción. En esta ocasión, evidentemente, el call to action era nada más y nada menos que conseguir el voto demócrata. Para aquellos lectores interesados en la comunicación política y el caso Obama, recomiendo la lectura de “Yes, We Did”, magnífico libro en el que Rafaf Harfoush, una de las estrategas de la campaña explica, en primera persona, como en un entorno electoral tan particular, la aplicación de las diferentes herramientas de marketing 2.0 y comunicación en redes sociales permitieron a Barack Obama alcanzar la victoria y lograr el famoso cambio. Gran lectura que, aunque esté ubicada en el campo de la política, sirve como ejemplo perfecto de una acción de marketing de éxito.
Las nueva banderas de Mas
Y de las elecciones americanas de hace un año saltamos a los próximos comicios catalanes del 28 de noviembre, en los que el protagonismo de los jefes de campaña de CiU (David Madí) y PSC (Jaume Collboni) está acaparando parte de la atención de los medios. Principalmente, debido a movimientos y negociaciones tácticas de cara a la precampaña (véase, por ejemplo, el no-debate televisivo entre sus respectivos candidatos, Mas y Montilla) pero también gracias a iniciativas innovadoras como las Docsessions de CiU, que nacen de las siglas de Diálogo Orientado al Cambio y definen reuniones en las que Artur Mas habla con ciudadanos sobre las principales cuestiones que les preocupan. Además evidentemente de una activa presencia de ambos partidos en las principales redes sociales, en especial twitter y Facebook.
Pero quizás la más relevante sea una que destaca por su sencillez pero elevada visibilidad: me refiero por supuesto a las llamadas “senyeres de Mas”, nueve banderas catalanas que acompañan cada aparición pública del líder convergente y que sirven de colorista fondo nacionalista para sus intervenciones ante los medios de comunicación.
Nos encontramos pues en un momento en el que el equilibrio entre el fondo y la forma resulta especialmente vital para que un líder consiga seducir a su público. Y es en este contexto en el que los frontmen en los que se personaliza un proyecto determinado, sean políticos o directivos de empresa, deben recordar el valor de la comunicación para potenciar lo que debería ser su mejor virtud: el liderazgo.
Porque sin capacidad para transmitir la pasión y la implicación de un proyecto, un líder no es un líder completo y corre el riesgo de convertirse en faro sin luz que muestre el rumbo correcto para llegar a buen puerto. Por muchas banderas que luzcas para intentar iluminar a tu público, sean consumidores, accionistas o votantes.
1 Expresión utilizada habitualmente en Catalunya para referirse al paraguas o eje sobre el que se sustenta un proyecto, idea u organización.
Farma & Tweets (por @c_martinell)
@whitehouse: desde 2009, la Casa Blanca tiene una cuenta propia de twitter. Informa sobre la agenda de Barack Obama y otras actividades del presidente.
@WestWingReport: la actualidad de la Casa Blanca filtrada por un corresponsal con silla reservada en la sala de prensa del Ala Oeste. Especial interés en la reforma sanitaria, a la que ha dedicado algunos de sus últimos tweets.
También por aquí los políticos comienzan sus pinitos en twitter:
@marinageli, Consellera de Sanitat de la Generalitat de Catalunya, es una de las más activas.
Aunque @patxilopez, actual Lehendakari, es sin duda el precursor en el uso de las redes sociales entre los políticos españoles, que en su caso jugaron un papel clave en su victoria en las elecciones vascas de 2009.





