Tras la bienvenida y recepción a cargo de Jordi Canals, Director General del IESE y Pedro Nueno, coordinador del encuentro, comenzó la primera mesa.
Perspectivas de futuro para la industria sanitaria. El valor de la tecnología sanitaria para la economía.
¿Cómo evolucionará la próxima década? ¿Qué impacto se espera en el sector sanitario? Hacia dónde tendrían que apuntar las empresas del sector. Pedro Nueno (IESE), Alfredo Pastor (IESE) y François Sarkozy.
Pedro Nueno introduce el evento presentando el programa y los diferentes ponentes, y da paso a la ponencia del profesor Alfredo Pastor, quien orienta su intervención desde la óptica del Ministerio de Hacienda. El gasto sanitario siempre ha crecido más que el PIB con una demanda condicionada por variables demográficas, principalmente el crecimiento del número de personas y el cambio en la estructura de la pirámide de edad. El déficit del gasto público es estructural y solo se aliviaría con un crecimiento del PIB no previsible a corto plazo. En España estamos en un momento delicado, donde el Gobierno deberá revisar todas las obligaciones que no sean firmes y donde vamos a observar una ruptura en la tendencia del gasto sanitario, pese a que la demanda aumente. Es probable que se observen modelos de otros países como el caso de EEUU, Suiza o Noruega, sistemas sanitarios alternativos a aquéllos en los que el Estado asume el gasto público.
François Sarkozy desarrolló su ponencia desde una perspectiva global destacando cómo las grandes disparidades que existen entre países están provocando unas tendencias cada vez más pronunciadas en los sistemas sanitarios. Ejemplos de ello son el turismo médico, el impacto de las TIC, los proyectos de información al paciente y de formación a los profesionales en un entorno donde el outsourcing está asumiendo un mayor protagonismo cada día. Las Administraciones Públicas están cambiando de una actitud pasiva a una administración proactiva orientada a la eficiencia del cuidado del paciente, con una evidente necesidad de tratar antes para optimizar el gasto. Se está dejando de ver la salud como un gasto para entenderla como una inversión donde el análisis beneficio / riesgo está pasando a considerarse como beneficio / riesgo vs. coste, un ratio que varía según el segmento de pacientes. La salud es objeto de la productividad y esta orientación tendrá un mayor protagonismo, con un importante papel de la prevención. La salud deberá pasar de ser un sector generador de gasto a una industria que genere valor.
En los próximos años el paciente asumirá una mayor responsabilidad en la gestión de su propia salud. Análisis de predisposición genética, hábitos y comportamiento del paciente evitarán ineficiencias del sistema. El paciente deberá cuidar su comportamiento, hábitos, dieta, cumplimentación terapéutica… la segmentación de pacientes va a ser clave en un entorno donde se pasa de tratar una enfermedad a tratar a un paciente, para maximizar el beneficio potencial de una estrategia terapéutica para cada individuo. El valor real de estas soluciones terapéuticas no solo se deberá demostrar en estudios clínicos, sino también en condiciones reales del día a día. La gestión del cuidado del paciente va a ser una corresponsabilidad entre todos los actores que además deberán estar dispuestos a compartir riesgos.
En este entorno, la industria farmacéutica deberá diversificar por encima y por debajo del medicamento buscando alianzas con otros socios en todas las áreas de actividad. Veremos desarrollos a medida, donde el producto se arropa con otros elementos para ser una solución de valor; veremos también una mayor convergencia entre los diversos actores para beneficio de pacientes y pagadores.
Nueno repasó las claves en la evolución de la sanidad hacia el horizonte 2020. Una de ellas va a ser la innovación, una I+D con una inercia imparable que deberá orientarse al desarrollo de opciones que abaraten el gasto sanitario. También deberemos considerar la cobertura sanitaria que actualmente no es global, pues hay millones de personas en el mundo que no la disfrutan. Esta prestación tiene un coste muy elevado, con escasez de personal de todo tipo y una evidente infrautilización de la tecnología. El sector salud tiene muchos agentes y muy fragmentados, situación que complica y encarece los costes de la prestación. Por otro lado no solo debemos considerar aspectos de gestión, ya que debemos tener en cuenta que trabajamos con la vida de las personas. Es clave la sostenibilidad del sistema; el concepto copago es una palabra que se menciona en todo el mundo, una tendencia que cada vez va a tener más fuerza (el seguro privado es un ejemplo). No existe un modelo óptimo, sino muchos sistemas con carencias y eficiencias. En 2020 veremos más tecnología para agilizar procesos, para ofrecer nuevas prestaciones y abaratar los tratamientos. Los pacientes van a tener un mayor protagonismo en el sistema. Veremos algunos casos de copago seguramente por categoría social o tal vez por gravedad del problema de salud de cada caso individual. El seguro privado ganará mayor protagonismo, fruto de un mayor entendimiento entre el sector público y el privado, con involucración de las empresas empleadoras y algún tipo de incentivo para aquellos individuos que más cuiden su salud. Para poder dar esta cobertura, vamos a ver un sector más concentrado que ofrezca estas nuevas tecnologías para una mejor calidad de la prestación. En este entorno, las grandes corporaciones se están dando cuenta de que las estrategias globales no siempre funcionan. El sistema sanitario español se valora positivamente a nivel internacional, pero las expectativas son que la prestación evolucione negativamente en los próximos años si no se encuentran nuevas formas de financiación. Es clave discernir qué servicios debe dar el sistema público y cuáles deben ser financiados privadamente: “equity vs equality”.
Sistemas sanitarios: reformas y desarrollo.
¿Qué puede ocurrir en los sistemas sanitarios europeos en la próxima década?
Nuria Mas (IESE)
Nuria Mas analizó las tendencias generales en los sistemas sanitarios, caracterizadas por una presión económica consecuencia de la crisis, que genera medidas para reducir el gasto. El sector salud es menos sensible a los ciclos económicos. Cuanto más rico es un país, más sana quiere estar su población, financiando el coste bien con fondos públicos o del ahorro privado. El deseo de gastar en salud está ahí y se prevé que aumente proporcionalmente más que otros gastos. A medida que gastamos más en salud vamos a exigir más eficiencia a este gasto, y nos veremos obligados a demostrar el valor que aporta nuestra oferta. Ya no se va a analizar el gasto sino el coste-beneficio de la oferta en salud. De ver la eficacia de un fármaco a través de estudios clínicos, pasamos a estudiar si realmente es efectivo en condiciones reales y si el valor terapéutico compensa el coste-beneficio, buscando comprender qué es lo que funciona y el porqué, más allá del coste. A continuación se esbozaron varias tendencias de futuro en el sector salud. Determinar aquello en lo que podemos mejorar mediante el acceso a la información gracias a la transparencia del sistema, nos puede ayudar a optimizar el gasto, como en el caso de los tratamientos de las enfermedades crónicas que suponen el 70% del gasto farmacéutico total. Aumentar la protocolización para facilitar hacer bien aquello que funciona. Otra realidad será la presencia del copago, una medida impopular pero necesaria para financiar el sistema; de hecho el copago ya existe en forma de mutuas, parafarmacias o servicios no cubiertos. El sector salud está evolucionando y es preciso detectar aquello que funciona e innovar para hacer las cosas de forma diferente.
China: oportunidades y requisitos para las empresas europeas.
Zhang Wei (CEIBS).
A continuación, el profesor del CEIBS Zhang Wei explicó la reforma sanitaria que está sucediendo actualmente en China, sus retos y desafíos para dar cobertura a una gran población. Aumentar la calidad asistencial a la población china es una prioridad del Comité Central. La reforma tiene como objetivo disponer en el año 2020 de un sistema sanitario básico que dé servicio a 1,3 billones de personas partiendo de una situación actual en que un elevado porcentaje del gasto lo asume cada usuario y con un abanico de patologías cambiantes en la medida en que la población se va hacia las grandes ciudades. La clave está en cómo ofrecer servicio de salud aplicando modelos de otros países y de otros sectores (consumo, servicios) donde se observan tendencias generales de fácil aplicación al sector salud. Se debe atender los costes en continuo crecimiento, pero más importante es la creación de sistemas de control de la conducta de médicos y hospitales. Los objetivos son: aumentar la cobertura sanitaria, crear un sistema básico de medicina, reformar hospitales públicos y llegar al ámbito rural. Para ello es preciso aumentar los recursos públicos y los fondos de los hospitales que también deberán realizar cambios organizativos importantes. También es preciso pasar el poder de los prescriptores a las personas. Otro proyecto relevante será disponer desde la función pública de sistemas de información sobre el consumo de servicios y productos para poder controlar los costes. China también verá incrementado su potencial de producir medical devices y fármacos.
Más formas de ganar, la agenda de los CEOs hasta el 2020.
Presentación de los resultados de un nuevo estudio realizado a nivel mundial basado en entrevistas a CEOs de la industria farmacéutica e información de IMS Health.
Gabriel Morelli (IMS Health).
Las conclusiones respondían a una pregunta muy simple: en un entorno tan cambiante, ¿nos dirigimos a la recuperación o al declive? La atención se centra en áreas de crecimiento como son los mercados emergentes, los medicamentos biotecnológicos y de especialidades, y los medicamentos genéricos en detrimento de la actividad clásica en atención primaria. La I+D se verá limitada con menos clases terapéuticas y unidades más enfocadas, con una mayor dependencia de la innovación externa. Analizando el gasto promocional de las compañías vemos que la mitad de lo que se invierte va destinado a moléculas existentes con un cambio del modelo comercial donde hay otros actores, no solo el médico. Esto obliga a las compañías a organizarse de una forma diferente, con menos delegados trabajando en la calle y un menor número de visitas. Las estructuras de la industria farmacéutica son muy rígidas y vamos a ver cómo se aligeran externalizando aquellas actividades no esenciales. La prioridad va a estar en la rentabilidad más que en el crecimiento, en la eficiencia más que en los ingresos.
Con el horizonte 2020 se realizaron más de 100 entrevistas con CEOs y expertos en diversas áreas terapéuticas para explorar si el mercado va a crecer o a decrecer. El mercado es como un cubo al que vamos echando agua, pero tiene agujeros (pérdidas de patentes). Nos vamos a encontrar con un “pipeline” de productos rejuvenecido a partir de 2014 donde oncología, diabetes, AR y hasta diez áreas terapéuticas van a concentrar la mitad del mercado, mientras que grandes mercados como HTA, GERD y lípidos van a perder peso. El segmento de genéricos va a crecer con la caída de patentes, pero hacia final de la década veremos aumentar la presencia de medicamentos de marca. Los biológicos van a seguir creciendo. También veremos recortes por parte de las Administraciones Sanitarias como los que ha habido hasta hoy. La primera mitad de la década va a ser dura para la industria farmacéutica, aunque habrá productos que van a dar alegrías. En la segunda mitad de la década veremos resurgir la actividad en atención primaria con la recuperación de algunos mercados maduros. Los mercados de especialidades seguirán ganando tamaño. A la hora de definir la estrategia para los próximos años, hemos de tener en cuenta que el mercado está al alza.
¿La innovación médica del futuro seguirá disponible para una amplia población? Un reto para la industria europea sanitaria.
Christian Gutsche (Management Engineers GmbH+Co.KG).
Para responder afirmativamente a esta pregunta deberemos fijarnos en aquellos productos, tecnologías o cambios gubernamentales que lo van a facilitar. Los costes directos no siempre van a ser la respuesta, ya que en muchas ocasiones es la búsqueda del ahorro lo que justifica una innovación, para lo que se precisa una visión holística de la salud. Las innovaciones tienen un gran potencial para reducir los costes económicos del sistema ayudando a que éste sea más eficiente. La innovación no va a ser solo en productos sino también en servicios, procesos y estructuras. Una visión integral facilitará la aparición de nuevas oportunidades de negocio. El gasto va a seguir creciendo en Europa aumentando el déficit de los sistemas sanitarios pero generando ahorro en muchos otros campos de la salud. Las innovaciones llegarán a todos si evitamos que la ceguera del coste nos impida ver beneficios y mejorar la eficiencia de otras áreas. Las expectativas generales no se pueden concretar, ya que en cada empresa la realidad puede ser diferente. La medicina personalizada va a generar el desarrollo y uso de algunos medicamentos, pero no está muy claro de cuáles. Hay pequeños avances que probablemente impacten en el mercado más allá del 2020. Existe el riesgo de que las empresas se centren en los medicamentos cuando deben pensar en el paciente de forma integral, pensando también en el desarrollo de medidas paralelas (dietas, cumplimiento, programas de ayuda…). En los próximos años deberemos prestar atención a cómo utilizar nuestro producto de forma efectiva.
Globalización y evolución estratégica: nuevos entrantes, estrategias de concentración para abordar el I+D, desarrollo del “pipeline” y acceso a mercados de capitales para financiar el I+D y la expansión.
Victor Grifols (Grifols), Andreas Rummelt (Novartis) y Urs Schneider (Philips).
Abrió la mesa Victor Grifols con una reflexión sobre la necesidad que la sociedad tiene del sector salud. Hace 100 años solo unos cuantos se planteaban la necesidad de disponer de la sanidad. Hoy en día es una necesidad y una realidad que incluso sirve para medir el desarrollo de una sociedad (camas por hospital....) y que forma parte de cualquier discurso político. La salud depende del ciclo económico, siendo un concepto etéreo y difícil de objetivar. Lo cierto es que la salud de la sociedad mejora día a día. ¿Es rentable para la sociedad aumentar la esperanza de vida? ¿Qué sentido tiene tener vivir más años si no vienen acompañados de una mayor calidad de vida? La sociedad deberá pactar qué esperanza de vida quiere tener y cuál es el coste y las consecuencias. La salud se deberá ver desde un ángulo personal; cada individuo sabe lo que debe hacer con su salud (deporte, higiene, hábitos, actividades…). La sociedad debe limitar estas necesidades y, de superarse el listón, no debería asumir el gasto. La medicina de calle es una responsabilidad individual con intervención médica. Habrá que responsabilizar a cada individuo de lo que hace (aquí se concentra la industria farmacéutica). Las áreas de investigación se concentrarán en el uso de nuevas tecnologías para aumentar el éxito de los tratamientos y de algunos medicamentos (inmunológicos, citostáticos, biotecnológicos). De cara al 2020, alguien tendrá que definir el límite de la sanidad, indicando dónde habrá que asumir a nivel individual ciertos costes, mejorar la eficacia de los medicamentos, optimizar técnicas de diagnóstico y acelerar tratamientos preventivos. Deberemos aceptar que mayor esperanza de vida requiere una mayor vida laboral. Para ello, la industria de la salud deberá acertar en la selección de los proyectos de I+D, ya que será un factor determinante de la continuidad de las empresas del sector sanitario.
A continuación Andreas Rummelt dibujó un escenario con un aumento en la demanda y una fuerte presión en costes, recogido de un estudio realizado con 47 altos ejecutivos de empresas farmacéuticas.
En general todos están de acuerdo en que los pagadores tienen el control. Los genéricos y biosimilares serán tratamientos de primera línea y las novedades tecnológicas premiarán el valor añadido de las nuevas medicinas fuera del modelo tradicional. El estudio recogió alguna discrepancia al afirmar que la predictibilidad del éxito de los proyectos de investigación aumenta gracias a pruebas tempranas. Veremos la aparición de modelos integrados del cuidado de la salud y la aparición de nuevos canales diferentes a las farmacias tradicionales. Existe una divergencia a la hora de valorar el tamaño de la industria y la importancia del paciente con una mayoría que defiende que el papel de la industria no va a cambiar mucho. También se perfilan cuatro estrategias a la hora de innovar y desarrollar productos: I+D focalizada en los estilos de vida con una medicina preventiva personalizada basada en la biotecnología, un ajuste en el portafolio de productos (modelos de valor/precio y servicios), un enfoque al paciente o al profesional sanitario y un cambio en los modelos de marketing y distribución.
Urs Schneider nos presentó la perspectiva de Phillips, una empresa centrada en la salud y el bienestar. Seguidamente exploró el futuro del sector valorando una serie de tendencias protagonizadas por la llegada de mejores alternativas terapéuticas que van a incrementar la expectativa y la calidad de vida de mucha más gente en el mundo. La demanda de salud está creciendo; la cuestión es cómo lograr una oferta sostenible. La innovación introduce complejidad y esperanzas en un entorno donde el ratio de cambio se está acelerando. El impacto de vivir más años supondrá conectar con la vida del paciente en su entorno (hogar, hospital, ocio). Veremos otros sectores (telecomunicaciones, nutrición) que van a ofrecer soluciones en salud en los próximos años. Las empresas deberán dejar de ser vendedoras de medicamentos (para esto ya están las empresas de genéricos). Los cambios en los próximos años van a redefinir la organización de las empresas, integrando servicios que formen parte de una oferta integral que deben ofrecer al mercado.
La contribución de la industria sanitaria.
La industria sanitaria gracias a sus inversiones en I+D contribuye a una mejor calidad de vida y a una economía de mayor valor. ¿No se debería apoyar y premiar su aportación?
Francisco Belil (Siemens), Jordi Martí (Amgen) y Francisco Ballester (Novartis).
Francisco Belil, usando una analogía con el transporte y con la energía, ilustró cómo, con el tiempo, la tecnología ha llegado a las personas y cómo de la globalización de los productos pasamos a la personalización de los servicios. La tecnología es la misma pero el servicio es diferente. El servicio depende del lugar y las personas. La innovación no solo está en el producto sino también en el uso que de él se hace. La innovación es local con tecnologías globales. La salud se basa en la tecnología sanitaria. Siemens ha logrado la integración de diferentes servicios para ser la primera empresa de diagnóstico integral mediante la combinación de múltiples tecnologías, ofreciendo soluciones integrales para hospitales basadas en la energía y las comunicaciones. Un ejemplo de ello es la red de salud integrada que supone el anillo radiológico de siete hospitales en Madrid. Los hospitales están cambiando su rol: el hospital es un concepto, no un edificio, que facilita la realización de diagnósticos y tratamientos sin alterar la vida cotidiana de las personas que desde el hospital vuelven a casa. El hospital se acerca a casa gracias al continuo seguimiento del paciente mediante TICs. A medida que la tecnología se consolida, translada el protagonismo hacia el servicio. Vamos a personalizar tratamientos, reducir las dosis, anticipar el diagnóstico garantizando una mejor calidad de vida y ahorrando dinero al sistema mediante un soporte integral al proceso asistencial combinando tecnologías y ayudando a buscar la excelencia en el servicio al paciente.
Jordi Martí destacó la baja productividad actual de la I+D, la falta de nuevos lanzamientos y el acortamiento del ciclo de vida de los productos en un sector donde la innovación es un importante motor. Pero innovar supone asumir elevados riesgos. El valor de la innovación es una parte de la solución, no el problema. En nuestro país, con unos precios más bajos comparados con otros mercados europeos, la productividad de la investigación farmacéutica es muy elevada. También estamos observando un cambio en el modelo productivo. España está a la cola del índice de competitividad cuando otros países han apostado decididamente y lo están logrando, como es el caso de Alemania. La visión del gasto farmacéutico se centra en el sistema sanitario, pero no se tiene una visión global del impacto en el conjunto de la sociedad. Hemos de demostrar lo que un medicamento vale para toda la sociedad. Valor es una palabra clave que debería abarcar una perspectiva más amplia: valor tradicional, valor incremental y nuevo valor. La sociedad no es consciente de todo el valor añadido que aporta la innovación. Hay que lograr la complicidad de las autoridades para buscar la mejor forma de que los medicamentos lleguen al mercado de forma racional y a un precio razonable. También se debe mejorar la reputación de la industria mediante una autocrítica profunda, reconociendo que el sector no ha sabido explicar lo que hace, transmitiendo la imagen de ser una máquina que ingresa mucho dinero a costa de la salud de las personas.
Francisco Ballester introdujo la visión de Novartis, una organización que tiene como objetivo curar y cuidar a los pacientes mediante una estrategia basada en cuatro pilares: crecimiento, innovación (orientada al paciente), productividad y personas (colaboradores). Novartis dispone de una red de centros de investigación en todo el mundo y es una empresa líder en aprobaciones de nuevas entidades moleculares en los últimos diez años, invirtiendo el 20% de las ventas en investigación con presencia en múltiples áreas terapéuticas. España es competitiva en coste y eficiencia de los estudios clínicos; el balance nos muestra 170 ensayos realizados con 7.500 pacientes y 1.900 investigadores involucrados. Hoy por hoy, nuestro país ofrece ventajas frente a otros países a la hora de investigar. Novartis también está desarrollando nuevos modelos comerciales que pasan por una orientación al cliente y al paciente final mediante portafolios de productos y no marcas concretas. Es evidente que el sistema no va a ser igual que hasta hoy y que el principal objetivo es atender las necesidades de los pacientes. Esta estrategia se ilustró con una serie de proyectos comerciales innovadores que ya están arrancando.
Hospitales y sector público.
La salud tiene un coste creciente pero hay fórmulas para optimizarlo y abordarlo.
Víctor Madera (Capio), Pedro Llorente (Consejería de Madrid), Enric Argelagués (ICS) y Manel Balcells (Biocat).
Victor Madera introdujo su charla afirmando que la sanidad es un paciente que goza de buena salud pero no va a poder pagar la factura, una factura que en un 60% es de los hospitales. ¿Cuál es la solución? , ¿copago? ¿reducir servicios? ¿existe margen de mejora? Ante todo, es preciso enfocar los hospitales al paciente y no a los empleados como ocurre hoy. Es preciso compatibilizar sanidad con gestión y beneficio, aunque en ocasiones no debe ser así, lo que hará que el beneficio derive el servicio hacia aquellos más rentables. El hospital es un ámbito poco transparente donde la información no la tiene el paciente. El 60% de la factura hospitalaria son proveedores externos y el resto son gastos de personal. La gestión privada de hospitales públicos ha demostrado hacerlo mejor que la gestión pública, cuidando la calidad, una tendencia que cada día toma más peso.
Pedro Llorente destacó algunos de los retos a los que se enfrenta el sistema sanitario como son la debilidad en los instrumentos de gestión, el aumento de la esperanza de vida de la población, el déficit de la sanidad pública. No ha habido un cambio estructural y se ha dejado hacer sin coger el toro por los cuernos. El sistema público está buscando la eficiencia del sector privado, transfiriendo la gestión y el control, así como los riesgos, para lograr una mejora en la productividad.
Enric Argelagués destacó el problema de sostenibilidad y solvencia que existe desde hace años y que la crisis ha agudizado obligando a realizar cambios profundos. Los ciudadanos entienden que la sanidad no es un problema; procura una buena calidad y no da problemas, lo que hace que los políticos centren su atención en otras áreas. Tres preguntas claves: ¿podemos renunciar a la calidad? ¿queremos mejorar? ¿lo podemos pagar? Gran parte del presupuesto son sueldos y salarios, lo que obliga a racionalizar y optimizar la plantilla buscando que aporten valor en el día a día, profundizando en la formación continuada e incentivando la productividad mediante una dirección por objetivos que ayude a mejorar la satisfacción profesional y ofrezca autonomía de gestión. Vienen años difíciles, con retos difíciles, que han generado la puesta en marcha de diversas iniciativas. Algunos proyectos recientes en el ámbito de la farmacia hospitalaria han sido el concurso centralizado, la fármaco-terapéutica como medio de valoración de nuevas moléculas, creación de guías unificadas y el desarrollo de herramientas para ayuda a la prescripción. Respecto a las pruebas diagnósticas, se han creado unidades transversales para unificar y concentrar procesos mediante la aplicación de TICs, incorporando pruebas externalizadas. En cuanto al material sanitario, se ha instaurado la compra agregada y el etiquetaje identificativo mediante lectores de códigos, trabajando con un solo stock. Se está trabajando intensamente en el ámbito de los sistemas de información, mediante la implantación del SAP, la creación de catálogos unificados y modelos comunes, la interconexión con plataformas de AP y la digitalización del diagnóstico por la imagen. Todos ellos son proyectos con la atención centrada en el paciente.
Manel Balcells introdujo la iniciativa Biocat, un clúster en medicina, biomedicina y agronutrición con la idea de lograr aprovechar el gran volumen económico y las oportunidades de negocio que ofrece el sector biomédico, agregando múltiples iniciativas que por sí mismas no podrían llegar a buen puerto. El sistema sanitario genera una demanda sofisticada que es motor de innovación y que se debe intentar orientar hacia la economía local. El sector ofrece un cambio hacia una economía basada en el conocimiento y la innovación y Cataluña es el “hub” biomédico del sur de Europa. Biocat pretende aprovechar las oportunidades del sector biomédico en el relanzamiento empresarial y favorecer la transferencia de la innovación en la industria de la ciencia, aprovechando potencialidades en clave estratégica.
Conclusiones y clausura.
Humberto Arnés (Farmaindustria), Pedro Nueno (IESE).
Humberto Arnés fue directo y contundente: “se está estrangulando al proveedor”. Un sector importante y de de futuro con alta productividad y empleo cualificado, exportador y con un efecto positivo sobre otros sectores, al que las insuficiencias financieras del sistema público de salud y las medidas de contención del gasto dificultan su desarrollo. Un sector intervenido por el Estado donde, cada año ha habido reducción de precios y al que los dos últimos RD harán dejar de ingresar 2.000 millones de euros (el doble de los beneficios del sector) vendiendo lo mismo y con los mismos gastos, con una pérdida de empleo de 5.000 personas. Un sector vulnerable que mira adelante y debe saber reaccionar, necesita un escenario regulatorio estable y una regulación coherente que garantice el acceso a las mejores medicinas, con un sistema que lo pueda asumir y un sector que lo pueda desarrollar. Se debe dotar al sistema público para hacer frente a las demandas del sistema, solucionando la cuestión de la financiación.
Pedro Nueno clausuró el encuentro del sector definiendo un horizonte a corto plazo difícil pero con una segunda mitad de la década mejor; un horizonte donde aparecerá el copago y donde se deben definir estrategias a largo plazo enfocadas hacia la innovación orientada al paciente, evitando caer en el concepto “low cost” que ha demostrado no ser rentable ni garantizar el largo plazo. El sector debe trabajar por su sostenibilidad a través de una mejor gestión, más eficiente, sincronizada con el rápido avance de las tecnologías y optimizando los sistemas. Veremos como se generan alianzas precursoras de consolidaciones más solidas para lograr mejores participaciones de mercado. Por último es muy importante saber vender mejor a la sociedad, lo que hacemos para no ser “los malos de la película” a quienes se les puede no pagar, a base de recortes que aparecen en escena de la noche al día.




Informacion La industria sanitaria en el 2020