Responsabilidad por daños causados por productos defectuosos.

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17 Feb. 2006
Responsabilidad por daños causados por productos defectuosos.

Sentencia del Tribunal de Justicia de 10 de Enero de 2006, Asunto C-402/03, Skov.

Antecedentes

En esta reciente sentencia, la Gran Sala del Tribunal de Justicia se pronuncia acerca de una cuestión prejudicial planteada por un tribunal danés en relación con el régimen aplicable, según el derecho comunitario europeo, a la responsabilidad por daños causados por productos defectuosos.

En este caso, el origen del conflicto se encontraba en la normativa danesa. Una pareja de consumidores daneses sufrieron salmonelosis como consecuencia del consumo de huevos producidos por la compañía Skov y comercializados por la compañía Bilka.

Los perjudicados demandaron a Bilka, compañía que a su vez atribuyó la responsabilidad a Skov. El Tribunal danés condenó a Bilka a indemnizar a los perjudicados y a Skov a rembolsar dicha indemnización a Bilka.

El Tribunal de apelación ante el que se presentó un Recurso consideró que la delimitación de responsabilidades entre Bilka y Skov debía realizarse de conformidad con las normas comunitarias aplicables, razón por la que decidió suspender el procedimiento y remitir al TJCE varias cuestiones prejudiciales, dando así oportunidad a los jueces de Luxemburgo de pronunciarse sobre diversas cuestiones de interés en relación con la responsabilidad civil de productores y proveedores en caso de daños causados por los productos.

Aplicación estricta del derecho comunitario

Desde 1985, la responsabilidad objetiva de productores y proveedores por daños causados por productos defectuosos está regulada por la Directiva 85/374/CEE, norma que se aprobó por entender el legislador europeo que las diferencias entre las reglas nacionales aplicables a la materia podían falsear la competencia, afectar a la libre circulación de mercancías dentro del mercado común y favorecer la existencia de distintos grados de protección de los consumidores.

En la sentencia que comentamos destaca, en primer lugar, el alegato del TJCE acerca del alcance de la armonización llevada a cabo por la Directiva.

A este respecto, el TJCE señala que la Directiva comunitaria pretende obtener, en las materias que regula, una armonización completa de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas de los Estados miembros. Por este motivo, según el TJCE, el margen de apreciación de que disponen los Estados miembros para regular la responsabilidad por los daños causados por productos defectuosos se fija exclusivamente en la propia Directiva.

Los Estados miembros han perdido pues competencia para regular las cuestiones que son objeto de la Directiva, y el TJCE se manifiesta especialmente riguroso al respecto.

Responsabilidad del proveedor

Dicho esto, el TJCE se plantea si la Directiva se opone a una norma nacional que traslada al proveedor la responsabilidad objetiva que la Directiva establece e imputa al productor.

Frente a lo expuesto por el Gobierno danés (que sostuvo que la Directiva no lleva a cabo una armonización completa de la responsabilidad por los daños causados por productos defectuosos y que los Estados miembros disponen de un margen de apreciación en lo referente a la definición del ámbito de los responsables) el Tribunal entiende que la Directiva establece claramente un régimen de responsabilidad completo e imputa esta responsabilidad al productor.

Ello no impide que la propia Directiva contemple que si el productor no pudiera ser identificado, se considerará como tal al proveedor, a no ser que informe al perjudicado de la identidad de su propio proveedor dentro de un plazo de tiempo razonable.

Las razones por las que el legislador comunitario estableció dicho régimen aparecen claramente explicadas en la Sentencia: permitir a los perjudicados exigir la responsabilidad a los proveedores facilitaría las actuaciones judiciales, pero sería una medida muy costosa porque los proveedores deberían asegurarse contra tal responsabilidad, con lo que se encarecerían los productos. Además, dicha ventaja llevaría a una multiplicación de los litigios, puesto que en la mayoría de los casos, cada proveedor iría litigando hacia arriba hasta llegar al productor.

De todo ello deduce el TJCE que, tras haber ponderado las respectivas funciones de los distintos operadores económicos que intervienen en las cadenas de fabricación y de comercialización, se decidió, en el régimen jurídico instaurado por la Directiva, imputar la carga de la responsabilidad por los daños causados por los productos defectuosos en principio al productor, y sólo en determinados supuestos, bien delimitados, al proveedor.

Por ello, y considerando que la Directiva no ofrece margen de maniobra alguno a los Estados en relación con la regulación de esta materia, el TJCE dictamina que la Directiva se opone a que una norma nacional contemple la responsabilidad de los proveedores más allá de en los casos expresamente tasados por la Directiva.

Responsabilidad en caso de culpa

Junto al razonamiento anterior, el TJCE tiene que admitir que la Directiva comentada sólo armoniza las legislaciones nacionales en lo que se refiere a la responsabilidad objetiva, la que se produce en caso de que un producto cause un daño, con independencia de que exista culpa o no del productor o proveedor.

Es por ello que la Directiva no se opone a que las normas nacionales establezcan un régimen de responsabilidad del proveedor en caso de que se demuestre que existió culpa por su parte.

Por consiguiente, conforme a lo dispuesto en la Directiva, los proveedores que suministren productos defectuosos no fabricados por ellos sólo están sometidos al régimen de responsabilidad objetiva si no identifican al fabricante del producto. Por otro lado, ello no impide que estos proveedores puedan ser declarados responsables de los daños causados por tales productos en caso de haberse comportado negligentemente.



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