Un fármaco para el cáncer de mama mejora la tasa de supervivencia en próstata

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22 Sep. 2020
Un fármaco para el cáncer de mama mejora la tasa de supervivencia en próstata

El fármaco olaparib, un inhibidor de la enzima poli ADP-ribosa polimerasa (PARP) usado habitualmente en el tratamiento de algunos subtipos de cáncer de mama, de ovario o de trompas de Falopio, ha demostrado ser también efectivo para el cáncer de próstata metastásico avanzado y mejorar la tasa de supervivencia.

Esta mejora se da en comparación con los tratamientos con enzalutamida o abiraterona más prednisona, fármacos del grupo de los antiandrógenos, que se usan en el tratamiento estándar para el cáncer de próstata metastásico avanzado, en pacientes que ya hayan recibido un antiandrógeno antes.

El Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO) ha informado de que ha participado en este estudio, denominado, PROfound, un ensayo clínico en fase III promovido por las farmacéuticas Astra Zeneca y Merck.

Gracias al mismo, desde ahora las guías clínicas internacionales como la de la ESMO, la NCCN y la Asociación de Urología Americana recomiendan la secuenciación genómica de los tumores de próstata en los casos de enfermedad avanzada para detectar qué pacientes se podrían beneficiar de este tratamiento.

La terapia con olaparib mejora la tasa de supervivencia comparada con los tratamientos con enzalutamida o abiraterona más prednisona, fármacos del grupo de los antiandrógenos, que se usan en el tratamiento estándar para el cáncer de próstata metastásico avanzado.

Vall d'Hebron ha asegurado que el "impacto" que este estudio puede suponer en el tratamiento de los pacientes le ha merecido formar parte de la sesión presidencial en el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que este año se celebra de forma virtual este fin de semana, debido a la pandemia de la COVID-19.

Estos resultados serán publicados de manera simultánea en un artículo de la prestigiosa revista 'The New England Journal of Medicine'.

En el desarrollo de este estudio ha participado el doctor Joaquín Mateo, oncólogo médico en el Hospital Vall d'Hebron e investigador principal del Grupo de Investigación Traslacional en Cáncer de Próstata del Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO).

"Los resultados de este ensayo clínico son tan relevantes que la FDA (la agencia del gobierno de Estados Unidos que regula los medicamentos) ya ha autorizado el uso de olaparib para el tratamiento del cáncer de próstata metastásico avanzado y se espera que la Agencia Europea del Medicamento haga lo mismo a lo largo de las próximas semanas", ha explicado.

Mateo, segundo autor de este estudio, ha indicado que debido a los múltiples genes de reparación del ADN que pueden estar alterados en un tumor de próstata, los pacientes participantes en el ensayo clínico se dividieron en dos cohortes, A y B.

La cohorte A constó de 245 pacientes que presentaban alteraciones en los genes BRCA1, BRCA2 o ATM, las mutaciones más comunes y conocidas en este subtipo de tumores de próstata.

La cohorte B incluyó a 142 pacientes que tenían alteraciones en alguno de los otros doce genes de la reparación de la recombinación homóloga que se querían estudiar.

Estas alteraciones en estos genes, cuya función está relacionada con BRCA1 o BRCA2, se encuentran presentes en total en entre un 10% y un 15% de los pacientes con cáncer de próstata metastásico avanzado.

"La cohorte B tuvo un carácter más exploratorio ya que para cada uno de estos genes por separado hay pocos datos, y se buscó ver si algunos de estos doce genes podrían ser tan importantes como los de la cohorte A en términos de identificar pacientes que se beneficien de este fármaco", ha precisado.

Mateo ha considerado que "se necesitan más datos de estos subgrupos menos frecuentes porque alguno puede ser importante".

La relación entre pacientes tratados con olaparib y pacientes tratados con los fármacos estándar fue de 2 a 1, por lo que 256 pacientes fueron tratados con olaparib, mientras que 131 fueron tratados con tratamiento hormonal (enzalutamida o abiraterona más prednisona), y todos habían recibido ya previamente un tratamiento hormonal.

Los resultados de este ensayo mostraron que la mediana de supervivencia aumentó, sobre todo en la cohorte A, cuya tasa de supervivencia pasó de 14,7 meses en el tratamiento estándar a 19,1 meses en el brazo del estudio que empleaba olaparib, lo que supone una reducción del riesgo de muerte del 31%.

En la cohorte B, la tasa de supervivencia creció de 11,5 meses a 14,1 meses. 


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