La salud, sector clave para la recuperación económica

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19 Oct. 2020
La salud, sector clave para la recuperación económica

La crisis sanitaria provocada por la Covid-19 ha mostrado la importancia de contar con sectores en España con capacidad productiva para reaccionar ante una emergencia sanitaria. Esta situación ha puesto de manifiesto la estrecha relación que existe entre economía y salud y cómo este sector en general y el farmacéutico en particular se han convertido en estratégicos para la recuperación económica que afronta España.

Este asunto ha centrado el debate del encuentro digital celebrado sobre El papel de la industria farmacéutica en la recuperación económica, organizado por Farmaindustria con el apoyo de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE). En él, y desde distintas perspectivas, se han compartido datos que avalan la capacidad de este sector de generar empleo de calidad, de potenciar el tejido industrial y, en especial, de contribuir a que España aproveche la gran la oportunidad que tiene en el ámbito de la investigación en medicamentos, como ya está mostrando al liderar en Europa los ensayos clínicos de potenciales tratamientos contra el coronavirus.

Para Antón Costas, expresidente del Cercle d’Economía y catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona, “la inversión en salud es una apuesta segura, puesto que solo así España conseguiría acercarse a cifras europeas. Desde los años 80, la caída del gasto en salud ha estado relacionada con la caída del tejido económico. Otros países punteros, como Alemania, Francia o Estados Unidos, cuentan con un sistema que potencia la investigación y la I+D en salud fomentando, por tanto, una economía de laboratorio que complementa a la economía taller y que ayuda a mantener la fortaleza de sus estructuras económicas”.

El gasto en salud es inversión, porque de otro modo la economía no funciona”, resume Costas, que demanda una mayor coordinación por parte de la iniciativa pública, el Gobierno, para extraer todo el potencial de los distintos actores que participan en el ámbito de la salud en España. Se trata, sostiene, de reducir la incertidumbre de cada una de las partes, que les impide desarrollarse todo lo que podrían.

En España, la sanidad pública ha sido una de las áreas más afectadas por la crisis económica. Invierte en el sistema sanitario público apenas el 6% del PIB, cuando hace diez años era el 6,5%, y cuando la media de la Unión Europea supera el 7%. Cada vez más voces coinciden en que hace falta una mayor inversión que, como mínimo, llegue a ese 7% del PIB.

Más recursos y coordinación para impulsar la investigación
Con respecto a la investigación, otro de los grandes ejes estratégicos, la colaboración público-privada es para Mariano Barbacid, profesor de Oncología Molecular y exdirector del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), la clave para potenciar la inversión en I+D en nuestro país. Destaca la labor de liderazgo de la industria farmacéutica: “Hoy, el 90% de los medicamentos que utilizamos son fruto de la iniciativa de la industria farmacéutica”, ha recordado.

Ha insistido en todo caso en la colaboración público-privada, como se está poniendo de manifiesto en la carrera global por conseguir una vacuna contra el coronavirus, y reclama más inversión por parte de la Administración, principalmente en la investigación básica, sobre la que se apoyarán los desarrollos clínicos: “Hacen falta tres cosas -ha señalado-: más recursos, más recursos y más recursos”.

Y estas reflexiones alcanzan también a Europa, que en los años 90 lideraba la investigación biomédica en el mundo y dos tercios de los medicamentos provenían de la región, mientras que hoy no llega ni a un 23%, frente al 47% de Estados Unidos. En este sentido, Javier Urzay, subdirector general de Farmaindustria, ha recordado la importancia de la Estrategia Farmacéutica Europea, que prepara la Comisión y que se presentará antes de final de año. En su opinión, debe tener en cuenta esta gran pérdida de terreno por parte de Europa y trazar el marco adecuado para fomentar la inversión y recuperar el liderazgo perdido.

España es ya un país de referencia en la realización de ensayos clínicos (para algunas grandes farmacéuticas es el segundo país en ensayos tras Estados Unidos). Esta capacidad para atraer ensayos es un ejemplo claro de la oportunidad que la investigación biomédica ofrece a España y que puede ser determinante para avanzar en el logro de un nuevo modelo de crecimiento económico y de sociedad. En este sentido, “España necesita potenciar el sector salud en dos áreas especialmente: la presencia de ensayos clínicos de fármacos en Fase I y II (las fases tempranas, que son las más complejas, y donde ya se está creciendo) y fomentar la inversión pública en I+D, puesto que actualmente la cifra de inversión no supera el 0,4%”, ha añadido Barbacid.

Para Javier Urzay, “los datos revelan que, gracias al trabajo conjunto de todos los agentes implicados (administraciones, gestores sanitarios, investigadores, pacientes e industria farmacéutica), España se ha convertido en un líder en investigación clínica”, y esto, ha subrayado, no implica únicamente inversión de las compañías farmacéuticas en los hospitales españoles, sino que “refuerza al sistema sanitario, puesto que la calidad de la prestación asistencial está estrechamente vinculada a la actividad investigadora, que es la vanguardia científica”.

La industria farmacéutica genera en España más de 42.500 empleos directos (y hasta 210.000 si se suman indirectos e inducidos), fomenta la creación de empleo de calidad, puesto que el 94% de los puestos de trabajo son indefinidos y el 62% son profesionales con estudios universitarios, y es el sector de la alta tecnología con más empleo (un 58% del total).

Es un sector líder en inversión en I+D, con casi el 20% del total de la inversión en este ámbito de la industria en España. Es líder también en producción y exportación de alta tecnología, con casi el 23% del total. Produce por valor de 15.000 millones de euros y exporta por valor de 12.100 millones, cifra histórica alcanzada en 2019, con un crecimiento del 13,2%.

La oportunidad de los fondos europeos
Urzay ha propuesto trabajar sobre estas dos bases, la solidez del sector farmacéutico desde el punto de vista industrial y la oportunidad que supone potenciar la investigación biomédica, para impulsar el crecimiento de España desde la triple perspectiva sanitaria, económica y social. Recordó en este sentido un informe publicado en julio por el Real Instituto Elcano que concluye que “nuestro país puede convertirse en un hub de inversiones en el sector salud y en el sector farmacéutico, con una estrategia que permita aprovechar los fondos europeos que estarán disponibles para la recuperación económica”.

Con este objetivo, ha planteado trabajar conjuntamente Administración, industria y el resto de agentes del sistema sanitario en una estrategia de país orientada a consolidar un ecosistema de investigación biomédica que sume la investigación básica a la clínica y que afiance el liderazgo de España.

Los tres ponentes han coincidido en la oportunidad que se abre con los fondos europeos para la reconstrucción, y reclaman de nuevo una política integradora, de colaboración entre el capital público y la iniciativa privada para que esos fondos se dirijan en España a proyectos transformadores, con capacidad de tracción económica y social.


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