Cosas a tener en cuenta en la prescripción y dispensación de analgésicos opioides

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Febrero 2021
Cosas a tener en cuenta en la prescripción y dispensación de analgésicos opioides
Por
Esperanza Regueras, Miembro de SEMDOR; Luis Miguel Torres, Presidente de SEMDOR; y José López Guzmán, Académico Correspondiente de la Real Academia Nacional de Farmacia.*

Según la EPF (European Pain Federation)1 los analgésicos opioides son indispensables para el tratamiento del dolor y actualmente no hay alternativas equivalentes. Estos medicamentos son además fármacos seguros y efectivos1 cuando se usan adecuadamente por parte de médicos bien formados y como parte de una estrategia multimodal, como comprobamos diariamente los clínicos en el manejo del dolor crónico.

La educación médica en el manejo de estos fármacos es crucial para asegurar que un riesgo-beneficio favorable y esta educación médica debe extenderse a todas las etapas del uso de opioides (evaluación del paciente antes de su inicio, prescripción, dispensación y seguimiento del tratamiento) y a todos los profesionales sanitarios implicados, de forma que se puedan maximizar los beneficios clínicos en los pacientes que sufren dolor al mismo tiempo que se reducen al máximo los efectos adversos y los riesgos asociados de mal-uso, abuso o adicción.  

En este sentido, las recomendaciones de la EPF1 destacan la importancia de que los profesionales sanitarios estén adecuadamente formados y actualizados en el manejo del dolor y en el uso de estos analgésicos.

En este contexto, el papel de la oficina de farmacia es clave ya que el 100% de los pacientes con una prescripción de analgésico opioide van a obtener el medicamento en la farmacia y por tanto es el punto más cercano y frecuente de contacto con el paciente. Una falta de formación a este nivel asistencial puede generar una estigmatización negativa tanto en algunos profesionales sanitarios como en los propios pacientes o familiares. No se trata en absoluto de banalizar su uso, pero tampoco de evitar su uso cuando son necesarios.

La formación es, por tanto, vital para poder abordar el uso de estos analgésicos de una forma eficiente, evitando estigmatizaciones y reduciendo al máximo la incidencia de los efectos adversos.

Dado que el abordaje del dolor es multidisciplinar, desde la Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor (SEMDOR) tenemos la misión de acercar la educación médica a todos los profesionales sanitarios implicados en el manejo del paciente con dolor para transmitir ese conocimiento de forma coordinada y ordenada con el objetivo de optimizar el tratamiento farmacológico de cualquier paciente con dolor.

Desde esta tribuna, queremos recordar algunos puntos clave que, según la EPF1, deben ser tenidos en cuenta en el seguimiento de los pacientes que están recibiendo tratamiento con opioides, donde los farmacéuticos de atención primaria tienen un papel protagonista:

1. Los opioides deben ser dispensados por farmacéuticos competentes y formados
2. Es imprescindible realizar un seguimiento cercano del paciente durante toda la terapia opioide.
3. Al igual que ocurre con cualquier otro medicamento, el abuso o mal-uso puede producir un daño al paciente. En este sentido los opioides no son diferentes de otros medicamentos similares.
4. La dependencia física se observa de forma normal en los pacientes con tratamiento opioide por lo que los ajustes de dosis deben hacerse de forma gradual.
5. La dependencia física no debe confundirse con dependencia psicológica (adicción).
6. En el contexto clínico rutinario, los problemas de depresión respiratoria, tolerancia o adicción se producen de forma esporádica y no deben suponer una barrera al uso de estos analgésicos.
7. La disfunción intestinal (estreñimiento inducido por opioides) es el efecto advero más común y problemático asociado a los opioides y debe ser manejado desde el inicio de forma proactiva con las estrategias y fármacos disponibles.

En base a estos puntos, exponemos las siguientes recomendaciones para los farmacéuticos comunitarios:

1. Tener a todos los farmacéuticos formados y actualizados adecuadamente sobre los fármacos opioides (fisiopatología, mecanismo de acción, formulaciones, farmacocinética, farmacodinamia, dosificación, efectos adversos).

2. Distinguir de forma adecuada una dependencia física de la dependencia psicológica

3. Mantener un contacto estrecho y de mutua confianza con sus pacientes en tratamiento opioide, que le permita identificar señales de alarma de abuso, mal-uso o adicción.

4. Mantener vías de contacto con los prescriptores para comunicar cualquier señal de alarma que se detecte en los pacientes a los que se les prescriben opioides.

5. Identificar cualquier problema de interacción medicamentosa que pueda suponer un riesgo para la salud del paciente, especialmente en el uso de opioides en combinación con otros fármacos estimulantes del SNC y en especial el uso concomitante con benzodiacepinas.

6. Identificar la presencia de estreñimiento inducido por opioides y remitir al médico en su caso.

7. Educar a los pacientes con una información actualizada y concreta sobre cómo debe de utilizar los fármacos y reforzar al paciente en la necesidad de respectar en todo momento la frecuencia, dosis y duración del tratamiento prescrito por el médico. Todo ello sin estigmatizar ni asustar al paciente

8. Recordar que el tratamiento del dolor es un derecho fundamental  y que la retención del tratamiento es errónea y lleva a un sufrimiento innecesario que es en sí mismo perjudicial. Las personas con dolor tienen derecho a una evaluación apropiada por profesionales de la salud debidamente capacitados2.

1 European Pain Federation position paper on appropriate opioid use in chronic pain management. Eur J Pain 21 (2017) 3-19.
2 IASP-PAIN www.iasp-pain.org/DeclarationofMontreal2010

* Autores:
- Esperanza Regueras, Farmacéutica, Universidad de Navarra, miembro de SEMDOR.
- Luis Miguel Torres, Jefe unidad de dolor del Hospital Puerta del Mar de Cádiz, Presidente de SEMDOR.
- José López Guzmán, Farmacéutico, profesor de Universidad de Navarra.