La formación continuada a los profesionales sanitarios forma, pero… ¿transforma?

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Septiembre 2021
La formación continuada a los profesionales sanitarios forma, pero… ¿transforma?
Por
Montse Pérez. Adelphi Targis.

Cualquier formación ha de conducir a un cambio en el comportamiento, la mentalidad y las creencias.

La Unión Europea afirma que una de las exigencias generales del ciudadano europeo del siglo XXI es la de la formación a lo largo de toda la vida. La responsabilidad se multiplica cuando hablamos de profesionales sanitarios.

El tradicional objetivo de la formación médica continuada es ofrecer elementos e instrumentos de formación e información orientados a la solución de los problemas reales y a mejorar las habilidades y competencias de los profesionales dedicados a la actividad sanitaria. En esta definición caben muchas cosas, quizás demasiadas, y pueden redundar en la saturación, el hartazgo y la dificultad de escoger lo que realmente es útil para cada profesional.

Es importante la búsqueda de la esencia, de lo elemental. Para ello, es necesario crear experiencias formativas de valor que supongan un aprendizaje transformador e impacten en la actividad sanitaria.

La teoría del aprendizaje transformador fue introducida por primera vez por Jack Mezirow1. Esta teoría se basa en el principio de la experiencia personal, entendiéndola como una parte integral del proceso de aprendizaje.

El diseño de soluciones formativas requiere una cuidadosa planificación de cada una de las fases del proceso formativo. Todas las fases deben seguir una coherencia interna y estar interrelacionada entre ellas.

Fase 1: Conceptualización del alcance y objetivo intrínseco de la formación
El punto de partida se ha de centrar en las necesidades que justifican las acciones de formación y que permiten delimitar los objetivos de dicha formación. Convertir las necesidades en propósitos de formación constituye una tarea fundamental.
El diagnóstico de las necesidades se ha de realizar en esta fase, pero debe mantenerse a lo largo toda la formación como un proceso continuo, a manera de control, para valorar los cambios que se han ido operando en los conocimientos y en las ideas diagnosticadas al inicio.

En esta fase es clave:

• Entender la necesidad que motiva la formación, dónde hay una oportunidad/reto de aprendizaje para mejorar la práctica asistencial.

• Comprender las necesidades y preferencias de aprendizaje del profesional sanitario que será destinatario de la formación.

• Comprender qué tipo de transformación pretende alcanzar el profesional sanitario a través de la formación, qué necesita aprehender y cómo, pero sobre todo para qué: qué impacto va a tener la formación en su persona, como profesional, en sus pacientes, en su práctica habitual…

• Definir los objetivos de aprendizaje. Pero teniendo en cuenta que este tipo de formaciones pretenden que el “alumno” piense de forma autónoma. En lugar de trasladar mensajes, el alumno debe crear sus propios significados e interpretaciones.

Fase 2: Diseño de la formación
El diseño de la formación requiere definir claramente el propósito que se persigue mediante:

• Desarrollar la propuesta metodológica y tecnológica para potenciar la experiencia del aprendizaje del destinatario, cómo y a través de qué medios se llevará a cabo la formación.

• Determinar los elementos / contenidos que son necesarios transmitir y qué indicaciones y procedimientos pueden conducir al alumno a la búsqueda activa y reflexiva en la solución de los problemas profesionales.

• Definir y diseñar los momentos de contacto durante la formación, a través de qué medio, qué contenido y en qué momento antes, durante y después de la formación. Siempre de forma coherente e integradora.

• Establecer qué elementos van a atraer al profesional sanitario a nuestra formación: decidir qué “imanes” utilizar para que se sumen a la formación y, una vez dentro, qué hacer para que se involucren al máximo, participen y la recomienden.

Fase 3: Desarrollo de la solución formativa
En esta etapa se manifiesta la calidad de la planificación realizada y permite realizar los ajustes necesarios.

• Seleccionar a los docentes apropiados tanto en contenido como en experiencia con el método y tecnología definidos.

• Planificar la secuencia de trabajo de impartición y de soporte en la formación, cómo se desarrollará la formación durante el tiempo y cómo será el soporte de los docentes a los profesionales sanitarios.

• Crear los contenidos, materiales y dinámicas formativas.
o Concebir las tareas necesarias y suficientes que propicien la adquisición de los conocimientos objeto de enseñanza-aprendizaje, teniendo en cuenta la atención a las diferencias individuales.

• Preparar el entorno y recursos, ya sean presenciales o virtuales y digitales o audiovisuales, que se utilizarán durante la formación.

• Crear un entorno transdisciplinar
o Más allá de lo interdisciplinar. Newell, considera transdisciplinar "la transformación e integración del conocimiento desde todas las perspectivas interesadas para definir y tratar problemas complejos"2.

• Establecer comunicación previa para comprometer a los profesionales sanitarios en el reto formativo, dar a conocer al colectivo apropiado.

Fase 4: Experiencia formativa
En esta fase, se integran las informaciones y valoraciones de las fases para considerar todos los factores que pueden estar incidiendo y poder determinar las acciones de corrección necesarias.

• Durante la formación, dar tiempo a los alumnos para reflexionar, hacer preguntas que hacen reflexionar, y animarles a analizar sus creencias con el fin de evaluar su validez.

• Implicar a los “alumnos” en su propia formación intercambiando roles y siendo, en ocasiones, docentes para el resto de compañeros.

• Aplicación activa en entorno real durante y después de la formación.

• Evaluación y medida del nivel de aprendizaje conseguido, cómo ha impactado en práctica clínica. Teniendo en cuenta que las transformaciones pueden ocurrir a menudo poco a poco, sobre todo las que implican un cambio de perspectiva.

Para que una formación bien conceptualizada y coherente sea un éxito, influyen diferentes factores. Algunos factores clave son: la experiencia personal, tiempo que dedicar, utilidad del aprendizaje, practicidad en cuanto a implementar en práctica clínica, interrelación y compartir.

A modo de ejemplo:

Resumiendo, una formación transformadora ha de: ser concreta, autogestionada, participativa, colaborativa, transdisciplinar y estar comprometida con el cambio.

Aunque estas estrategias pueden implicar cambios sutiles también pueden implicar cambios a mayor escala. Cualquiera que sea el caso, es importante recordar que incluso el más pequeño cambio puede traer sus alumnos en línea más cerca de alcanzar sus objetivos.

1 Mezirow, J. Transformative Dimensions of Adult Learning. San Francisco, CA: Jossey-Bass. 1991
2 Nicolescu B. La transdisciplinariedad, una nueva visión del mundo. Manifiesto. Paris: Ediciones Du Rocher. 1998


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