La Unión Europea aprueba el nuevo marco legal para la promoción de los 'Alimentos Funcionales'.

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16 Feb. 2007
La Unión Europea aprueba el nuevo marco legal para la promoción de los 'Alimentos Funcionales'.

Reglamento (CE) 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de diciembre de 2006, relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos.

El 30 de diciembre de 2006 se ha publicado finalmente el nuevo Reglamento comunitario que regula el uso, con fines comerciales, de la información sobre efectos beneficiosos de los productos alimenticios en la nutrición o en la salud.

Una norma largamente esperada, que viene a paliar la descoordinación existente en este campo entre los Estados miembros, especialmente en cuanto a la promoción de las propiedades beneficiosas para la salud.

La importancia del Reglamento, por tanto, no sólo radica en que garantiza un alto nivel de protección para los consumidores, sino también en que viene a aportar un mínimo de seguridad jurídica al desarrollo de una actividad económica que venía soportando decisiones totalmente contradictorias dependiendo del país donde se pretendía comercializar el producto.

Alcance de la reglamentación

Las disposiciones del Reglamento se aplicarán a todo material promocional que haga referencia a las propiedades nutricionales o saludables de un producto alimenticio, incluyendo el etiquetado del producto, e incluso, la marca, si de alguna forma sugiere que el producto posee este tipo de propiedades.

Por el contrario, no se regirán por lo dispuesto en el Reglamento aquellas comunicaciones e informaciones que carezcan de una finalidad comercial, tales como el asesoramiento y orientación a la población por parte de las autoridades sanitarias, las informaciones periodísticas y las publicaciones científicas.

Fundamentación científica de las propiedades reivindicadas

El sistema gira en torno al principio de que toda propiedad que se pretenda reivindicar para un producto alimenticio, que esté relacionada con la nutrición o con la salud, deberá estar soportada en datos científicos generalmente aceptados.

Conforme a este principio, el responsable del producto debe disponer en todo momento de la documentación que acredita que el producto posee las propiedades reivindicadas, y que se han verificado los demás requisitos previstos en el Reglamento comunitario.

Para garantizar un control efectivo del mercado, las autoridades sanitarias de los Estados miembros podrán exigir en cualquier momento esta documentación al fabricante del producto o, en su caso, a la compañía que lo comercializa en su territorio.

Además, como ya ocurre en el caso de los complementos alimenticios, los Estados miembros también podrán exigir que la comercialización de este tipo de productos en su territorio les sea previamente notificada junto con un ejemplar de la etiqueta del producto.

Declaraciones nutricionales

En cuanto a las declaraciones relacionadas con la nutrición, el Reglamento proporciona un listado exhaustivo de aquéllas que podrán utilizarse, así como una descripción de las condiciones que debe reunir el producto para poder hacer uso de cada una de ellas.

Reducción del riesgo de enfermedad

Las principales novedades se producen en el ámbito de las declaraciones relativas a propiedades beneficiosas para la salud.

El Reglamento no permite atribuir a los productos alimenticios propiedades relativas a la prevención y/o tratamiento de enfermedades humanas, pero abre la puerta a las declaraciones que hagan referencia a la "reducción del riesgo" de sufrir una determinada enfermedad.

Para utilizar una declaración de estas características deberá solicitarse previamente su inclusión en una lista comunitaria de declaraciones permitidas. La inclusión deberá ser autorizada por la Comisión Europea, una vez que los estudios y datos científicos aportados por el solicitante en apoyo de la solicitud hayan sido evaluados favorablemente por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

Otras propiedades saludables

Asimismo, en el plazo de tres años deberá elaborarse una segunda lista de declaraciones permitidas que, a diferencia de las anteriores, se refieran al crecimiento, desarrollo, adelgazamiento y control de peso u otras funciones corporales o psicológicas.

Los Estados miembros dispondrán del plazo de un año para hacer llegar sus propuestas a la Comisión. Ésta, tras consultar a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, deberá adoptar la lista definitiva antes del 31 de Enero de 2010.

Una vez aprobada la lista, los operadores podrán solicitar la inclusión de nuevas declaraciones a través de un procedimiento similar al previsto para la autorización de declaraciones relativas a la "reducción del riesgo" de enfermedad.

Protección de la innovación

Se introducen, asimismo, una serie de medidas encaminadas a estimular las inversiones en I+D por parte de la industria. Los datos aportados por una compañía con la finalidad de que se autorice una nueva declaración sobre propiedades saludables gozarán de un periodo de protección de siete años, siempre y cuando:

a) se trate de datos que estaban protegidos por derechos de propiedad industrial en el momento de efectuar la solicitud; y

b) no hubiera sido posible autorizar el uso de la declaración de no haberse aportado estos datos.

Durante los siete años posteriores a la autorización de la nueva declaración de propiedades saludables, ningún operador distinto al solicitante podrá utilizar la nueva declaración, salvo que obtenga una segunda autorización sin tomar como referencia los datos presentados por el solicitante original.



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