Entrevista a Julio Agredano, Presidente de la Fundación Freno al Ictus

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Septiembre 2021
Entrevista a Julio Agredano, Presidente de la Fundación Freno al Ictus
Por
Redacción.

El 29 de octubre se celebra el Día Mundial del Ictus, una enfermedad que supone la segunda causa de muerte en España, la primera en mujeres, y que a su vez es la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda causa de demencia. Sobre esta enfermedad, su presente y su futuro charlamos con Julio Agredano, Presidente de la Fundación Freno al Ictus.

“El farmacéutico es un profesional clave en la lucha contra el ictus”

¿Cuándo y cómo nace la Fundación Freno al Ictus?
Freno al ICTUS nace en el año 2015 inicialmente como Asociación con un objetivo claro de mejorar la situación del ictus en nuestro país a través de la divulgación, extender el conocimiento sobre la enfermedad para ayudar a reducir el drama personal, familiar y social que representa en nuestro país.

Desde 2019 nos constituimos ya como Fundación y ampliamos nuestro fines, por una parte seguir con nuestra labor de información y divulgación en la comunidad, pero además trabajar como una organización de apoyo a la investigación sobre la enfermedad y ayudar a la inclusión del afectado en su entorno.

Para conocer un poco más os invito a ver el siguiente video presentación de la Fundación Freno al ICTUS:

 

En España, el Ictus es una enfermedad con un enorme impacto social, no en vano se producen 120.000 casos de afectados al año y es la 1ª causa de muerte en mujeres y la 2ª global. Aun así, ¿no es una enfermedad que acapare titulares ni tenga una gran visibilidad como otras patologías, no cree?
Efectivamente, uno de los grandes problemas que tiene esta enfermedad es la poca sensibilización que existe sobre ella en nuestra sociedad, hay otras enfermedades que si han ganado ese espacio y gracias a eso se están consiguiendo mejorar sus números a nivel de prevención y detección temprana, pero en el caso del ictus todavía no ha calado en nuestro entorno que es una enfermedad que le puede pasar a cualquiera y no es exclusiva de gente anciana, que el 90% de los ictus son prevenibles o la importancia que tiene el tiempo de actuación ante un ictus.

Por este mismo motivo una de las líneas principales de Freno al ICTUS es extender la información sobre la enfermedad en nuestro entorno, para poder luchar contra un enemigo primero hay que conocerlo y eso es lo que estamos tratando de hacer desde la Fundación, que el ictus sea una enfermedad más visible y que gracias a extender conocimiento sobre el ictus consigamos entre todos mejorar la situación de la enfermedad en nuestro país.

El sufrir un Ictus, ¿atañe a razones genéticas o podemos tratar de evitarlo en nuestro día a día?
Como comentaba el 90% de los ictus son prevenibles y son prevenibles mejorando ciertos hábitos de salud, llevando una dieta sana y variada, realizando frecuentemente actividad física para huir del sedentarismo, eliminar ciertos hábitos no saludables como el tabaco, el alcohol y las drogas, realizando revisiones médicas periódicas para controlar la hipertensión, el colesterol, el azúcar en sangre o posibles problemas cardiacos como es la fibrilación auricular, y también tomándose la vida con más calma, una vida organizada y controlando el estrés hace que factores de riesgo de los que hemos hablado disminuyan o desaparezcan.
Puede haber también una componente genética o mal formativa pero la gran mayoría de los casos tienen que ver con una mala promoción de la salud personal.

¿En qué proyectos está inmersa actualmente la Fundación?
La verdad es que estamos en un buen momento para hablar del ictus y donde poco a poco la sensibilidad de las organizaciones en trabajar para ayudar a cambiar la situación está mejorando, estamos en una época de mucha actividad, pero especialmente hay un proyecto que tiene un impacto inmediato en el aumento de la supervivencia y mejora de la calidad de vida de los afectados, la creación de “Espacios cerebroprotegidos”.

Desde Freno al ICTUS hemos desarrollado la certificación “Espacio Cerebroprotegido" con el objetivo de reducir el impacto social que representa esta enfermedad cerebrovascular en nuestro país. Un Espacio Cerebroprotegido es un lugar, tanto de ámbito público como privado, donde sus colaboradores cuentan con la formación adecuada para detectar y actuar en caso de que un ictus se presente en sus instalaciones.

Recordemos la importancia del tiempo en la detección de los síntomas de un ictus y lo fundamental que es la correcta actuación ante la aparición de la enfermedad en nuestro entorno, existen unas señales claras para la identificación de un ictus y existe un protocolo “código ictus” de coordinación entre servicios de emergencia y hospitales para acelerar la cadena asistencial y de supervivencia ante la enfermedad.

Esa cadena de supervivencia tiene 3 eslabones, sociedad, servicios de emergencia y hospitales, los dos últimos están preparados pero el problema actualmente está en el primero, en la sociedad, la gente no sabe identificar un ictus y no sabría como actuar, reaccionando demasiado tarde con el consiguiente impacto en la mortalidad o en la discapacidad provocada.

Por este motivo nace “espacio cerebroprotegido” para intentar que el eslabón débil, que somos nosotros, pasemos a ser el eslabón fuerte y seamos los primeros en dar la voz de alarma.

Podéis encontrar más información del proyecto en nuestra web con algunos casos de éxito ya realizados www.frenoalictus.org/espacios-cerebroprotegidos.

¿Hay algunas patologías que sean más cercanas a la hora de provocar un Ictus?
Aparte de las enfermedades ligadas a una mala promoción de la salud hay que prestar atención a los pacientes por ejemplo con hipertensión, fibrilación auricular, diabetes, en estos colectivos es fundamental un correcto control y adherencia al tratamiento que ya tienen y un estilo de vida saludable para no sumar al riesgo ya prexistente por su patología otros riesgos ligados a una pobre salud de base.

¿Cuál es el futuro de una persona que ha sufrido un Ictus?
Esta enfermedad como otras te puede matar pero si no te mata lo habitual es que genere algún de tipo de secuelas y también algún tipo de discapacidad.

En el “día” después de un ictus es fundamental la rehabilitación, en este punto el sistema actualmente es deficitario, es complicado obtener una buena cobertura de rehabilitación por parte del sistema público de salud y en muchos casos el afectado y su entorno tiene que recurrir a sistemas privados de rehabilitación con el consiguiente impacto económico en las familias.

Pero además de la rehabilitación también es muy importante tu entorno y la propia actitud del afectado, hay una suma de factores que hacen que el futuro de un afectado por ictus sea mejor o peor y hay que pensar que si hay cosas que podemos hacer para mejorar esa situación, no bajar los brazos y luchar para conseguir una recuperación en las mejores condiciones.

¿Cuál es el papel del farmacéutico ante esta patología?
El farmacéutico tiene un papel fundamental para ayudarnos a mejorar la situación, es un profesional clave en la lucha contra la enfermedad.

En esta línea acabamos de lanzar junto con COFARES y EDUCO la certificación “espacio cerebroprotegido” para las farmacias de nuestro país, nuestro objetivo es que las farmacias y los farmaceúticos además de ser agentes de promoción de la salud (prevención de la enfermedad), sean también los primeros en detectar un ictus en su oficina de farmacia o en su entorno y sean ellos los que pueden activar el protocolo “código ictus”, teniendo de esta manera un impacto positivo en su comunidad, salvando una vida y evitando las secuelas provocadas por un ictus.

Se puede conocer el proyecto en detalle en el siguiente enlace https://educoplusacademy.com/freno-al-ictus-farmacia/.

En la mayoría de las ocasiones el farmacéutico es el profesional sanitario que está más en contacto con el ciudadano, el farmacéutico es el que puede orientar a una persona sobre los riesgos y prevención de algunos de los factores de ictus, pero además, desde la oficina de farmacia al estar en contacto diario con la gente, puede convertirse en el primer eslabón en la cadena de supervivencia frente a un ictus.