Pacientes y médicos “dan aire a la epoc” y hacen balance del impacto de la pandemia

19/11/2021
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Pacientes y médicos “dan aire a la epoc” y hacen balance del impacto de la pandemia
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Respiratorio  

Aunque es prevenible y tratable, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica afecta a alrededor de 2,9 millones de personas en España1 y es la tercera causa de muerte a nivel mundial.

De izquierda a derecha, Esther Gómara, paciente de epoc; los Dres. Tamara Alonso, Germán Peces Barba, Jesús Molina y Julio Ancochea; y Marta Jaumandreu, moderadora del evento

La primera consecuencia de la epoc es el hecho de no respirar con normalidad. Trastoca toda tu vida y la de la gente que te rodea. Te entristece, te pone de mal humor, te llena de culpa y sientes que la vida se ha acabado para ti. Algo tan insignificante como subir un tramo de escaleras te fatiga y te deja exhausta”. Esther Gómara describe así la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (epoc) que le diagnosticaron en 2015. Con su visión como paciente, ha sido una de las participantes en el webinar “Dando aire a la epoc”, organizado por GSK en el marco de su campaña continuista Pulmón sano, futuro sano, y coincidiendo con el Día Mundial de la epoc, que se conmemora este año el 17 de noviembre.

Moderado por la periodista Marta Jaumandreu, el evento virtual, además de con la visión de los pacientes, ha contado con los testimonios de los profesionales sanitarios más implicados en la enfermedad: neumólogos y médicos de familia, que han repasado la situación actual de la epoc y la salud respiratoria en España y han hecho balance del impacto de la pandemia en estos pacientes crónicos, uno de los colectivos más afectados.

La epoc es una “gran desconocida” para la población en España. Alrededor de tres de cada cuatro españoles afirman no conocer esta patología. Aunque se trata de una enfermedad prevenible y tratable, la epoc afecta a alrededor de 2,9 millones de personas en España, con un importante infradiagnóstico, y es la tercera causa de muerte a nivel mundial.

Además, los datos del estudio EPISCAN II, además, señalan que la prevalencia de la epoc ha aumentado en los últimos años, hasta alcanzar casi el 12% de la población mayor de 40 años. El mismo estudio revela que ha aumentado la prevalencia en mujeres de una enfermedad que, tradicionalmente, se había ligado a la población masculina por su mayor consumo de tabaco.

El Dr. Julio Ancochea, jefe de Servicio de Neumología del Hospital Universitario de la Princesa de Madrid y director de la Cátedra “Respira Vida”, señala la necesidad de cambiar el abordaje de la epoc para aumentar el diagnóstico. “Actualmente está ampliamente reconocido que la epoc es un síndrome heterogéneo y complejo, con afectación pulmonar y frecuentes manifestaciones extrapulmonares”, explica. En la práctica clínica habitual “el diagnóstico de epoc se fundamenta en la evaluación de la exposición al tabaco, la presencia de síntomas respiratorios persistentes (disnea de esfuerzo, tos con/sin expectoración) y la identificación de una limitación crónica al flujo aéreo, documentada mediante una espirometría con prueba broncodilatadora. Pero la epoc no es sólo tabaco, también se identifica con exposiciones ambientales, así como factores individuales como pueden ser anomalías genéticas o alteraciones en del desarrollo pulmonar”.

En definitiva, “en la era de la cronicidad, la epoc supone un auténtico reto sanitario, económico y social”, pero “un diagnóstico precoz nos permitirá ‘dar vida a la vida’ de los pacientes con epoc”.

Objetivo: diagnosticar desde los primeros síntomas
Junto con el desconocimiento, el infradiagnóstico es el otro factor que preocupa a los profesionales sanitarios, tanto a neumólogos como a médicos de familia. El Dr. Jesús Molina, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud Francia de Madrid, explica que la epoc “parece una enfermedad que ‘castiga’ a los fumadores, por lo que estos no tienen inicialmente especial interés en conocerla, hasta que finalmente desarrollan disnea (o ahogo), momento en que sí acuden a los profesionales para pedir ayuda”.

Para mejorar la detección precoz, el papel de los médicos de familia “es vital”, en palabras del Dr. Molina. “Hay que actuar lo antes posible y la situación ideal para hacerlo es Atención Primaria. Pero, para ello, se debe tener el apoyo institucional y mediático, de forma que el paciente acuda al médico cuando presenta los síntomas iniciales, no cuando tiene ya disnea”, afirma.

Durante la segunda parte del webinar se analizó también un documento recientemente publicado sobre el impacto de la pandemia por COVID-19 en los pacientes con epoc y en la asistencia sanitaria. Entre las conclusiones del texto, destacan que más de 7 de cada 10 pacientes con epoc reportaron un empeoramiento de los síntomas y hasta un 83 % asegura sentirse “deprimido” y “sin ganas de hacer nada”. Esta sensación influye en su calidad de vida y puede derivar en conductas de riesgo, como la vuelta al tabaquismo. En cuanto a los profesionales sanitarios, 8 de cada 10 consideran a los pacientes con epoc un grupo de especial vulnerabilidad durante la pandemia, que ha vivido empeoramientos de su disnea (ahogo), de su calidad de vida y de su estado anímico.

La Dra. Myriam Calle, jefa de Sección del Servicio de Neumología en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, y una de las coordinadoras científicas del documento, asegura que “una gran mayoría de los pacientes con epoc ha empeorado, sobre todo en el ahogo o la dificultad para respirar, que muchos pacientes referían en mayo de 2020, en gran parte por el desacondicionamiento muscular por las medidas de confinamiento, que se han mantenido a lo largo de año y medio por el miedo al contagio de esta población, con mayor vulnerabilidad y riesgo de tener una infección complicada por la COVID-19”. A esto se ha sumado “la afectación psicológica”.

Ante esta situación, la Dra. Calle plantea la necesidad de “ser proactivos en la asistencia de los pacientes que precisen un diagnóstico y revisiones periódicas con el fin de evitar complicaciones”. También, “fortalecer la continuidad asistencial y potenciar la teleconsulta como herramienta complementaria de ayuda a la consulta presencial".

Además del impacto de la pandemia, los pacientes con epoc han tenido que hacer frente a dificultades añadidas en los últimos meses, como la subida del precio de la electricidad. Como recuerda la paciente Esther Gómara, muchos afectados por esta enfermedad viven “conectados a una máquina que limita tus movimientos. La tengo 16 horas al día, y las ocho restantes de libertad”. En esta situación, la Dra. Calle señala que “debería recuperarse la ayuda por gasto de electricidad en pacientes que tienen una prescripción de concentradores de oxígeno”.

Compromiso con la “innovación que se respira”
La celebración de este webinar con motivo del Día Mundial de la epoc se enmarca en el compromiso que ha mantenido GSK durante más de 50 años con la “innovación que se respira”, enfocándose en las enfermedades respiratorias con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas que las padecen.

También en el marco del Día Mundial, este año se retomarán de manera presencial reuniones y actividades coordinadas por el Dr. Alvar Agustí, catedrático de Neumología de la Universidad de Barcelona, junto a un comité científico multidisciplinar en el que participan 20 especialistas en Neumología, Medicina de familia y Medicina Interna. En estas reuniones, continuarán liderando más de 10 proyectos diferentes, ya en marcha, y debatiendo sobre ideas para seguir nutriendo a lo largo de 2022 diferentes líneas de investigación en el ámbito de la epoc, con el objetivo de poder anticiparnos a esta patología.





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