Entrevista a Jaume Pey, director de la división OTC de Novartis

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Enero 2005
Entrevista a Jaume Pey, director de la división OTC de Novartis
Por
Anouk Suñer-Rabaud

¿Qué se esconde detrás de una agenda a rebosar, de una indumentaria en cada momento políticamente correcta, de una voz programada para controlar su nivel de decibelios de lunes a viernes? Hemos mirado detrás del biombo de sus responsabilidades para ver a nuestros directivos en persona. Con su permiso.


Por un momento, tengo la esperanza de que el Siglo XXI sea renacentista. Vuelvo a creer en el Hombre, en Dios y en Roma como cuna de la civilización. Y es que Jaume Pey, director de la división OTC de Novartis, acaba de citar a Fray Luís de León entre dos homenajes a la gente - él pronuncia "personas" - de su equipo.

El niño soñador y enamorado de la naturaleza, que jugaba en las calles de Manresa antes de sentarse en las aulas de ESADE, empezó a aplicar su visión humanista de la empresa en la Industria farmacéutica, a la que siempre ha vuelto después de algunas incursiones en otros sectores: estuvo dos años en una agencia de publicidad, a la que no hubiera dejado si no le hubiera interesado el proyecto de Novartis. "Descubrí una interrelación humana muy interesante, donde la autoridad no viene de la jerarquía. Nunca había visto reír tanto y llorar tanto a la gente."

Por lo menos 150 personas deben agradecer que haya vuelto: las que componen su equipo. Porque en sus prioridades están la motivación, la importancia de trabajar por convicción y no por obligación, y de disfrutar con lo que uno hace. En la división se aplican intensivamente métodos relacionados con el Team Building: sesiones de vida en equipo donde, a través de herramientas de otras disciplinas como el teatro o el cine, se perfecciona la comprensión de un proyecto de empresa. "No somos una compañía de teatro", dice riendo. Pero se habla por ahí de una velada dedicada a Serrat y en cierto viaje, de una superproducción que recordaba a "Doctor Zhivago". Construcción de equipo. ¿Construcción de personas?

-¿Qué has descubierto al practicar una gestión tan orientada hacia la persona?
-Es más arriesgado, vas a pecho descubierto, corres más riesgos. Esta visión puede parecer ingenua, pero si no hubiera dado resultados, no estaría aquí.
Una persona no es un recurso. El carbón, el petróleo, lo son. Los departamentos de Recursos Humanos tendrían que ser rebautizados. "Recurso" suena a manchesteriano, a Revolución Industrial.

-¿Crees que la industria farmacéutica es un sector más "gris" que otros?
-Es un sector en el que se podría mejorar la comunicación.

-¿Hacia la sociedad?
-Sí. Aunque veo muchos esfuerzos y Novartis los hace.
Es un sector difícil y muy exigente porque se trata de Salud. La gente, lógicamente quiere tener salud. El rol de la industria farmacéutica ha sido clave en Investigación. Se han hecho muchos avances. Mira la mortalidad infantil; hace 60 años era tremenda. Pero creo que se podría comunicar mejor lo que hacemos.

-¿De qué o de quién has aprendido más en la vida?
-De los niños. Me gustan los valores que enseñan: la sinceridad, la fortaleza. Cuando ves a niños gravemente enfermos, tienen una determinación… El intercambio con los niños es muy positivo. Pensamos que son irresponsables, pero al contrario, ven las cosas claras. No soporto el sufrimiento de los niños: los malos tratos, el abandono…son seres desprotegidos.

-¿Sueles mirar hacia atrás?
-Miro hacia delante, pero leo mucho en el pasado. Me pongo a recapitular.
Recomiendo mirar de vez en cuando los álbumes de fotos. Te vuelves constructor de ti mismo. ¿Verdad que tú no bajas a los cimientos de una casa? Pues a veces conviene bajar y ver cómo están los cimientos.

-¿Crees que como seres humanos imperfectos, tenemos derecho al error?
Decimos que aprendemos de ellos y los volvemos a cometer.
Hay que ser muy tolerante con los errores, siempre y cuando la actitud de la persona sea de aprendizaje. Lo más difícil es que no vuelvan a pasar. Pero si vamos a topar con la misma piedra, al menos que no sea de la misma manera.
Con el error repetitivo, hay que ser intolerante.

-Sé que te gusta tanto el mar como el desierto, tanto Nueva York como Roma… ¿Te consideras una persona equilibrada?
-El equilibrio no existe. Es un punto, igual que la felicidad. Pero intento acercarme. En todo caso, tengo que transmitir equilibrio… En una empresa, la euforia no tiene que ser para tanto, y los momentos peores no son tan dramáticos. La serenidad, la tranquilidad, son importantes. Hay que tener recursos para conseguirlas.

-¿Siempre existen soluciones?
-Sí, pero hay que luchar por ellas. Nunca vienen solas. No hay nada peor que ponerse en un rincón sin hacer nada. Siempre hay algo que buscar.
Por ejemplo, el cáncer. Antes era una condena a muerte. Ahora, puedes decir a un paciente: "Usted se va a curar".

-¿Crees que se está avanzando tan rápido como se podría en ese campo?
-Es difícil. Yo creo que la humanidad está haciendo un esfuerzo para reducir el sufrimiento. ¿Se ha hecho lo máximo? ¿Qué es lo máximo?
Es como la Sagrada Familia. Por qué no se ha acabado antes? El arquitecto dice que no se puede tener a más personas de las que están trabajando. No caben.
No sólo es un problema de recursos. Las capacidades son… las que son.

-¿Eres optimista en cuanto al futuro de la naturaleza humana?
-Tengo esperanzas de que siempre haya gente que lidere cambios. Ante una amenaza, siempre hay alguien que sabe generar una gran oportunidad. Tanto en el ámbito general como en el de la empresa.

-¿Crees en Dios?
-Marx decía que la religión era el opio del pueblo, aunque se conoce menos la segunda parte de la frase: "… pero es el corazón en un mundo sin corazón." Cuando nada parece posible, queda algo en que tener esperanza. Dios es el último recurso.

Para los que realmente creen en él, tendría que ser el primer recurso, y no el último… (Se ríe)

-¿Crees que Dios está en el Hombre?
-Este Dios en el que yo creo forma parte de nuestra realidad. Dios está bien. Pero no le demos tanto trabajo.

-¿Piensas que el arte ayuda a vivir la realidad?
-En el arte, como en la literatura, busco la Historia. ¿Cómo vivía la gente en aquella época? ¿Qué pensaba? Voy picoteando. Cuando soy capaz de ver y entender cosas a través de un cuadro, me impresiona mucho. La pintura es apasionante. La imagen te da inmediatez.

-¿Y la palabra?
-La palabra… también. Para comunicar, emitir. Pero hay momentos para recibir. Recibo con la imagen.

-¿Hay algo de ti que no te guste?
-Muchas cosas. Por ejemplo, soy muy desordenado. Me genera mucha angustia. Lo peor que pueden hacer es pedirme un papel. Me tengo que rodear de gente muy ordenada.

-¿Qué crees que opina tu equipo de Jaume Pey?
-Que soy alguien que escucha, terco en sus ideas, a veces vehemente, sensible, desordenado (se ríe), exigente, innovador, informal en el buen sentido…
Nadie podría decir que no me tomo con muchas ganas mi trabajo.

-¿Realmente eres así?
-Soy una persona normal. Las cosas, para ti, pueden ser relevantes, pero no hay que esperar que los demás les den mucho valor. Quiero una bandera de normalidad. No quiero ser una persona con calle dedicada. Si vives de cara a los demás, pierdes mucho de ti mismo.

-¿Eso es humildad?
-En mi caso, es casi comodidad. Es más cómodo ser normal que ser extraordinario.

Acabas de demostrar que no vives de cara a la galería. Hubiera quedado mucho mejor que respondieras: "Sí, debe ser por humildad". En cambio, hablas de algo tan trivial como la comodidad…
(Risas)

-¿Cuál es tu refugio?
-El mar…

Dice que si escribiera la historia de su vida, no vendería nada. Me entran ganas de apostar con él al respecto. Aunque su recorrido no es, como dice, "épico", el extraordinario equilibrio que consigue entre su valor profesional y el personal, su inteligencia racional y la emocional, entre su madurez y la parte de niño que ha sabido mantener intacta, invita a la reflexión. Una serena, tranquilizadora y constructiva reflexión. Porque tengo la sensación de haber charlado con una gran persona. Aunque a Jaume, seguramente, le sobraría el adjetivo. Por humildad. ¿O por comodidad?…