La percepción de las carencias nutricionales entre los españoles

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Asunción Boj y Carlota de Martí. Instituto DYM.

La percepción de las carencias nutricionales entre los españoles

18/6/2012
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Asistimos en la actualidad a una creciente preocupación por parte de la población general por la salud y el bienestar, por lo que determinados alimentos y el consumo de suplementos nutricionales se han convertido en un pilar fundamental de la dieta. Sin embargo, nos preguntamos si, a nivel subjetivo, el consumidor encuentra a faltar algún tipo de carencia en su organismo.

Los avances científicos y médicos nos han permitido conocer la importancia de una buena alimentación y los beneficios que ello conlleva: la vitamina A es buena para la vista, la B ayuda a formar los glóbulos rojos, la C ayuda a absorber el hierro además de ser beneficiosa para nuestra piel, huesos y tejido conectivo, la vitamina E contribuye a mantener el sistema inmunitario y a la formación de glóbulos rojos, el consumo de potasio previene las enfermedades cardiovasculares y fortalece los músculos, el calcio es bueno para los huesos, y así un sinfín de beneficios que nos aporta los distinto nutrientes.

Ello, unido a los avances en los sistemas y técnicas de cultivo y transporte que nos permite la posibilidad de consumir una gran variedad de alimentos durante cualquier época el año, induce a creer que nuestra alimentación es mejor que la de nuestros padres y abuelos. Pero, ¿es eso cierto?.

Se han publicado numerosos estudios sobre qué tipo de dieta son las más apropiadas y sobre cuáles son los alimentos que más consumen los españoles. Entre ellos, encontramos la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española publicada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y realizada en el año 2011 según la cual, las mujeres y las personas de mayor edad son los segmentos con los hábitos alimenticios más saludables.

En esta línea, Instituto DYM ha querido realizar una primera aproximación sobre la percepción que tienen los españoles sobre sus las carencias nutricionales. Para ello ha realizado, mediante entrevistas personales, la siguiente pregunta a una muestra de 1.215 individuos (hombres y mujeres, de 16 a 75 años, residentes en municipios españoles de más de 500 habitantes): ¿Sabe si su organismo necesita alguna sustancia complementaria, de las que le leo a continuación?: Hierro, Calcio, Vitaminas, Magnesio, Potasio, Fibra. ; ¿Alguna otra que no le haya mencionado? ¿Cuál?

Los resultados obtenidos, nos han permitido contrastar los datos facilitados por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, basados en la ingesta de alimentos, con la percepción que tienen los españoles sobre sus necesidades nutricionales.

El primer dato relevante que extraemos de esta pregunta es que un 42,1% de la población afirma tener carencia de alguna sustancia. Resulta interesante contrastar este dato con la información facilitada por la AESAN, según la cual sólo un 17,6% de la población consume o ha consumido suplementos vitamínicos minerales y/o productos nutricionales. La desviación entre estas dos fuentes, permite vislumbrar que un porcentaje de la población, a pesar de manifestar tener carencias nutricionales, no utiliza este tipo de productos para compensarlas.

Si analizamos más profundamente qué segmentos de la población dicen tener necesidades nutricionales, observamos que los jóvenes de entre 16 y 25 años son los que declaran un menor índice de carencias: un 33,6% dice tener falta de alguna sustancia necesaria para el organismo. Este dato se incrementa de forma progresiva a medida que aumenta la edad de la persona entrevistada, hasta casi doblarla entre las personas de 66 a 75 años (61,1%), tal y como podemos observar en el gráfico adjunto.

También es significativo el dato observado según el sexo del entrevistado: mientras solo un 34% de los hombres afirman tener una carencia, entre la mujeres el porcentaje es del 50,3%; un incremento de más de 16 puntos porcentuales. Si volvemos a contrastar estos resultados con los recogidos por la ASEAN por sexo, se mantiene la desviación entre los que constatan alguna carencia y los que la suplen mediante el consumo de algún tipo de complemento (21,4% de las mujeres frente al 13,9% de los hombres).

Hasta ahora, las diferencias entre los distintos segmentos poblacionales descritos están dentro de los parámetros esperados, sin embargo, los datos analizados en base a otras variables resultan sorprendentes: el porcentaje de población que dice tener algún tipo de carencia nutricional varía según el territorio que analizamos. Mientras en la zona de Este y Levante, el porcentaje de población con carencias alimentarias es inferior al total de la población española (30,6% y 27,1% respectivamente), en la zona Sur, el porcentaje es significativamente mayor: un 61,0%.1

Otro dato de interés es el estrato social, en el que también hallamos diferencias relevantes: solo un 29,1% de los entrevistados de clase social alta y media-alta dicen que tienen algún tipo de carencia, mientras que entre los entrevistados de clase baja el porcentaje se incrementa llegando al 55,9%.

Ahora que ya tenemos una aproximación del grado de carencias de los españoles, analicemos cuáles son las principales sustancias que los españoles dicen necesitar:

La sustancia más citada es el calcio (19,2%), seguido por las vitaminas (13,7%), el hierro (11,9%) y la fibra (10,2%). Si analizamos de nuevo el dato según el sexo y la edad de los entrevistados volvemos a observar diferencias significativas. Las mujeres que reconocen tener falta de calcio (24,4%) y hierro (18,1%) superan en diez puntos porcentuales a los hombres (14,0% y 5,7% respectivamente). Por edades, las sustancias entre las que encontramos diferencias significativas son: el calcio, que crece a medida que aumenta la edad de la persona entrevistada y las vitaminas, que alcanza un 22,8% de citaciones entre los entrevistados de 66 a 75 años, mientras en el resto de segmentos se sitúa en torno a un 10-15%.

De nuevo resulta interesante referirnos a los datos facilitados por la AESAN sobre el consumo de alimentos de los españoles. Por ejemplo, se observa que la ingesta de productos lácteos aumenta entre las mujeres mayores. Este dato contrasta con el revelado por nuestro estudio, en el que las mujeres y las personas mayores declaran en un mayor porcentaje tener carencia de calcio.

Asimismo, por zonas es donde encontramos los resultados más sorprendentes. En la zona Sur, tal y como cabe esperar teniendo en cuenta que es la región con un porcentaje más elevado de carencias, es donde encontramos los niveles más altos: el calcio es citado por un 40,1% de los entrevistados, el hierro, por un 20,3% y las vitaminas, por un 19,0%. Solo la fibra obtiene un porcentaje de citaciones similar al total España.

Tampoco debe perderse de vista el elevado porcentaje de citaciones de algunas sustancias en otras regiones. En concreto, en la zona Noroeste se triplica el porcentaje de entrevistados que dicen tener falta de fibra (31,7% vs al 10,2% del total españoles), y en el Área Metropolitana de Barcelona, el porcentaje que reconoce necesitar vitaminas es diez puntos superior al total de españoles (un 24,6% vs el 13,7%).

Esta aproximación inicial, nos muestra cómo la realidad sobre la alimentación de la población española no coincide siempre con las apreciaciones subjetivas que ésta tiene de sus carencias nutricionales. Este dato refleja la importancia de no descuidar la percepción de los consumidores a la hora de proyectar nuevos productos y estrategias en este campo.

1 Zona Este: Aragón, Cataluña (excluida el Área Metropolitana de Barcelona) y Baleares; Zona Levante: Comunidad Valenciana, Murcia y provincia de Albacete; Zona Sur: Andalucía y provincia de Badajoz.

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