Entrevista a Marta Barbachano, directora de la División OTC de Laboratorios Zambon

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Octubre 2005
Entrevista a Marta Barbachano, directora de la División OTC de Laboratorios Zambon
Por
Anouk Suñer-Rabaud

Si la fuerza vital fuera un sólido, difícilmente cabría en el cuerpo de Marta Barbachano, de la misma manera que esta entrevista no cabe entera en las dos páginas que le dedica la revista. Porque las palabras le salen a raudales, palabras a las que respeta, ama y matiza, siempre exactas, nunca gratuitas. Pero por suerte la fuerza vital debe ser líquida porque rebosa plácidamente, así como su encanto.


Esta bióloga madrileña, adicta a los trajes chaqueta, llegada hace cuatro años a las tierras catalanas, dirige la división OTC de Zambón, aunque también es responsable de algún producto de prescripción, tanto en España como en Portugal. "Con lo cual, comenta, estoy en un catamarán y me tengo que equilibrar entre el mundo puramente de farmacia y el del médico, que es una parte muy importante de mi negocio." En ese barco de dos cascos que ha utilizado en su metáfora, Marta navega segura, sin miedo a los cambios de viento. Habla con el mismo entusiasmo del sonido de determinadas palabras como de Sándor Maraï, o de su indignación frente a la desidia de los jóvenes con relación a los malos tratos. Reivindica el inconformismo con una pequeña dosis de ira para llevar su vida en vez de dejarse llevar por ella.

¿Cuál es el camino para pasar de la microbiología a un cargo directivo en Zambón?
Cuando acabé la carrera, hice mis pinitos en investigación, pero no era lo mío. Hay que tener mucha paciencia. Entré en Procter & Gamble, en marketing. Luego estuve en Wyeth.

¿Podrías decir que Procter es una escuela?
Sí. Todo era muy estructurado, la información era bastante clara, y muy homogénea. Hay una gran conexión entre un país y otro. Lo bueno que tenía Procter era su funcionamiento. Me sigue gustando mucho cómo se trabajaba.

¿Necesitas esa forma estructurada?
Me gusta que la compañía tenga clara su manera de hacer las cosas. Además, es bueno para los equipos, da sensación de estabilidad, de seguridad. Siempre y cuando no vaya en detrimento de la innovación, que no es el caso de Procter.

¿Y tú como persona?
No, yo soy muy flexible, muy respetuosa con el mundo en general. Soy muy acuario en eso. Vive y deja vivir. Trato de decir siempre "¿Por qué no?". Porque no hay nada escrito. Pero en cualquier caso, cuando te decía que me gustaba trabajar de forma estructurada… es como con los niños, ¿no?. Así como en algunas cosas básicas tienes que marcar unas referencias, en el mundo profesional tienes que tener unas paredes de referencia. Pero me considero flexible y abierta.

¿Nunca dices "eso es imposible"?
Mira, te pondré un ejemplo. En vacaciones, estaba leyendo un libro donde el autor plantea un pequeño problema matemático de probabilidades muy sencillo, que si te lo planteo ahora, darías la respuesta, la normal. Pero el libro daba otra respuesta al problema. Era tan evidente como si te digo que 2 y 2 son 4. El autor te dice pues no, 2 y 2, son 5. Te intenta explicar porqué, de una manera matemática muy complicada. Yo evidentemente la matemática no la entendí. Pero empecé a pensar en por qué aquella persona decía que eran 5 y no 4. Y llegué a una posible solución. Pues este problema fue el protagonista del verano. Lo he ido planteando a muchas personas y el 90% me decía "es imposible, no puede ser". Y yo decía, ¿pero no puedes pensar que a lo mejor hay una opción, otra manera de verlo?

¿Has ido a ver a una bruja alguna vez?
No, no he ido. Pero creo en ellas. Creo en las personas que son capaces de percibir más cosas que los demás. A ver, yo creo que existen campos de energía tremendos. Esas casualidades de la vida, como pensar en alguna persona y de repente te llama… creo que cuando conoces muy bien a alguien puedes llegar a percibir lo que piensa. O ¿por qué de repente contestas igual?. Creo que es transmisión de pensamiento. Sí, creo que todo es posible. Yo nunca diré a alguien "eso no puede ser".

Para tu equipo está muy bien, ¿no? Saber que pueden plantearte cualquier idea, que no tienes prejuicios… Están seguros de que por lo menos les vas a escuchar…
Eso seguro. Y además, me gusta rodearme de gente muy joven. Por muy flexible que quieras ser, cada año que pasa, vas cerrando un poco más tu mundo. Y yo creo que la gente joven tiene una percepción más nueva y más fresca. Es que sino, no aportas nada nuevo al mundo.

¿Si no fueras bióloga dónde estarías ahora?
Hubiera estudiado quizás derecho, o algo relacionado con el mundo de la palabra, que me fascina. Es importante la riqueza de tu lenguaje, cuanto más vocabulario tengas que diferencie matices, más fácil te será expresarte sin miedo a equivocarte.

¿Crees en el poder de la palabra?
Muchísimo. Y es importante hablar con uno mismo, en voz alta. Yo lo hago y lo recomiendo. Hablo mucho en el coche por ejemplo.

¿Qué palabras te gustan?
Pues mira: fonéticamente, me gustan mucho las palabras con "a" con "l"… No me gusta "cuchara"… Palabras que me gusta utilizar, por ejemplo "fascinante". Fascinar es bonito.

¿Tu palabrota favorita?
Yo digo "Coño", y mucho. Los que me conocen lo saben. Es que necesitamos un taco, ¿no?, Además es corto, sonoro. Sería un buen nombre de perro, ¿no?.
(Risas y comentarios censurados, digamos que por falta de espacio…)

¿Cambiarías algo de tu vida ahora?
Hombre… soy una mamá de tres hijas, una mamá mediterránea, muy "mamma". Reconozco que no paso el tiempo que me gustaría con ellas, ni con la calidad que me gustaría. Es evidente que tres horas con ellas por la tarde después de trabajar no son lo mismo que tres horas por la mañana. Es que.. para cada minuto, hay una oportunidad. Luego tienes otro minuto, pero no es el minuto de antes. Pero es un "disconfort" común a cualquier madre trabajadora con cualquier número de hijos. Trabajo muchas horas, y me gustaría organizarme mejor.

¿Qué haces cuando no trabajas, o no estás con tus hijas?
… o con mi marido, que no le excluyo. ¿Qué hago? A ver… me gusta leer, cada día un poquito de lectura, y luego que tus hijos te vean leer es bueno. Luego… me gusta coser. Viajar, aunque no viajo sola.

¿Haces ropa?
Antes, sí. Antes había pocas tiendas que tuvieran tallas pequeñas, a parte de Benetton. Pero cuando me quería vestir de mayor, no encontraba nada. Un día mi madre me dijo, "pues hazte la ropa", me veía tan enfadada… "Háztela, búscate la vida." Y dije, pues sí, porqué no, yo me la hago. Y la primera vez me salió mal, la segunda regular, la tercera vaya, ya me la puedo poner, y partir de allí..

¿Llegaste a hacerte trajes chaqueta?
Claro, y abrigos a mi madre también. Lo que no hago son cosas de chico, entre comillas de caballero, que me hace mucha gracia la expresión. Queda muy formal. Es difícil la ropa de hombre.

¿Te sientes niña todavía?
Es que no creo que haya cosas que tengas que dejar de hacer siendo mayor, Por ejemplo, me columpio todavía. Y la gente te mira, no? Y me gusta comprarme algodón dulce en las ferias. Sin embargo soy más desconfiada que una niña. El tener hijos te retrotrae al mundo de los niños. Sí, siempre hay una parte que queda. Y creo que a veces es lo que nos salva, no?

¿Qué te quedarías de la niña?
La ilusión. Pero la ilusión en cosas que nos pueden pasar, no? Los niños lo ven todo posible. Si piensas mucho en algo, puede ocurrir. Si realmente quieres conseguir algo, concéntrate en ello, habla con la gente de este tema. Tienes que pensar en aquella cosa, darle vueltas. La ilusión hace pensar cosas así, que ojalá ocurran. Cosas personales, de mi entorno… Soy un poco egoísta en eso. No pienso en la paz en el mundo ni nada de eso.

¿Te preocupa la paz en el mundo?
Sí, pero creo que lo que sabemos es por los medios de comunicación actuales. Tsunamis, ha habido muchos a lo largo de la historia y no nos enteramos. No soy una persona que tenga un pensamiento global de la humanidad, que crea que tiene que ser de alguna manera, sino estaría en una ONG o sería político. Creo que el maldito primer mundo está machacando al tercer mundo. Pero no tengo la sensación de que pueda yo hacer algo excepto educar a mis hijos en la máxima equidad y justicia. En eso soy un poco dura… en cambio, me preocupa el tema ecológico, porque no conoce fronteras.

¿Lanzarías un mensaje alarmista?
Sí. Me preocupa realmente, creo que no nos estamos dando cuenta. Y los gobiernos no quieren alarmar y tal. Pero tenemos un problema con el uso de la energía, el nivel de las aguas, la temperatura. Y no dentro de trescientos años. Es posible que nuestros hijos no puedan vivir como nosotros. Y allí sí que tenemos que hacer algo.

¿Vas al cine?
Mucho. A mí marido le gusta mucho, a mí también. Y muchas veces con algunas personas, el mejor punto de encuentro es el mundo del cine. Además me gusta charlar, comparar…

¿Eres una devoradora de vida?
Bueno, hay gente que hace muchas más cosas. Por ejemplo hago poco deporte. Antes hacía gimnasia deportiva y luego baile.

¿Una palabra para definirte?
Quizás… independiente. En el sentido de mente abierta, que no me coarten las cosas. Y luego hay una palabra en inglés, "resilence". La capacidad de volver a levantarte si pasa algo.


Marta Barbáchano, una mujer libre. Una libertad que se consigue - o se conquista - con los años y la voluntad. Una libertad que se merece, y que se contagia.