Cómo crear una plataforma #mHealth de éxito para mejorar la #adherencia

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Octubre 2014
Cómo crear una plataforma #mHealth de éxito para mejorar la #adherencia
Por
Acuam Healthcare

Mark Duman, consultor y cofundador del Patient Information Forum (PIF), escribía meses atrás acerca del modo en que ha cambiado la relación médico-paciente, y cómo se ha pasado de un modelo de monólogo del doctor a una especie de diálogo con el paciente. Todavía no podemos hablar de práctica habitual, pero si notamos un cambio de paradigma que empieza a ser tendencia.


La industria del mHealth se ha posicionado rápidamente como el canal idóneo para comunicar a doctores y cuidadores con los pacientes más allá de las consultas y en cualquier lugar y momento del día. Y resulta especialmente útil en el caso de los enfermos crónicos de nuestro país, con unos porcentajes de falta de adherencia que oscilan entre el 20% y el 50%, según la patología. Solucionar la lacra de la falta de adherencia es una necesidad, y el mHealth sobresale como una herramienta a considerar.

La adherencia en el #mHealth

* Fuente: elaboración propia a partir de mHealth App Developer Economics 2014.

Una de cada tres apps de referencia de mHealth está relacionada con el Fitness, la categoría con más aplicaciones para móviles. Si sumamos a esta categoría Cuidado&Belleza y Nutrición, podemos observar que más de la mitad de las apps del mercado no guardan relación con patologías o dolencias, sino con el cuidado y el bienestar del cuerpo. Sólo los repositorios de información sobre medicamentos tienen una importancia relativamente alta en el reparto de la producción de mHealth, el 16,6%.

La categoría Adherencia no se registra como tal, pero sí puede entreverse en la combinación de las áreas siguientes: PHR (Personal Health Record, 2,6%), alertas y recordatorio (1,1%) y Consulta remota (0,6%). En total, en torno al 4,3% de las principales aplicaciones sobre mHealth incluye una función capital de las apps de adherencia actuales.

Funciones comunes en las apps de #mHealth
Actualmente encontramos un número creciente de aplicaciones de telemedicina que, entre otras funciones, recuerdan al paciente cuándo debe tomar pastillas o le permiten visualizar su evolución. Aplicaciones como MyMedSchedule o MyMeds integran el tratamiento y sus hitos en los dispositivos de los pacientes. AdhereTech ofrece una plataforma en la nube para almacenar los datos del seguimiento del tratamiento, de tal forma que médico y cuidador pueden estudiar la evolución del paciente. MedSimple pone a disposición del paciente un canal de comunicación directo con el médico. Otras apps incluso facilitan la compra online de medicamentos, una posibilidad que llegará a España en 2015. Simplee es el mejor ejemplo de canal de ventas de mHealth.

Sin embargo, y a pesar de estas combinaciones eficaces de tecnología y humanidad, se echa en falta una mayor presencia del paciente como sujeto activo. Las apps ofrecen calendarios, información sobre efectos secundarios, estadísticas de toma… Funciones comunes, carencias habituales: olvidan el factor más importante en la adherencia, quizá el verdadero núcleo diferenciador que explica si un tratamiento tiene éxito o no: la motivación del paciente.

La motivación
El 60% de las consultas a los farmacéuticos tiene que ver con la fatiga y con el desánimo, antítesis ambos de la motivación. Aquí hay una llamada de atención que la industria debería atender. Otra: según la OMS, el 50% de los pacientes crónicos en todo el mundo no sigue el tratamiento, y uno de cada cuatro enfermos crónicos en España confiesa que es por olvido, según la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH). No será por falta de apps de recordatorios.

La motivación es un factor eminentemente humano, y, como tal, corresponde a las personas activarlo. El cuidador-motivador o Adherence Health Coach (AHC), como nosotros lo definimos, actúa como catalizador entre el paciente y su tratamiento. Un profesional -aunque también podría ser una persona que superó la dolencia- que, tras la escucha y estudio profundos de la situación personal del paciente, fuera capaz de motivar al doliente en su camino hacia la consecución del tratamiento. No se trata de limitarse a entusiasmar al paciente con la mejora a corto plazo, sino de hacerle partícipe de la necesidad de que cumpla con el tratamiento, un requisito sin el cual no podrá lograr su cura o la supresión en lo posible de sus dolencias.

¿Cómo podemos conseguir que el paciente asuma la responsabilidad de cumplir con su tratamiento? Creando el clima necesario, imbricando al paciente en su cura. El paciente tiene que entender que su enfermedad no es un ente aislado, y que del mismo modo que condiciona su vida, también modifica el modo en que asume su entorno: su familia, su trabajo, sus amigos… el modo de encarar el día a día. El AHC tiene que lograr el clima, un estado de empatía y comprensión que elimina barreras y permite a ambos –cuidador y paciente- afrontar la cura como fin. Como en el deporte, los enfermos crónicos tienen que visualizar la meta antes de dar el primer paso. La superación es la sucesión de pasos en pos del destino, y el combustible que impulsa dicha superación es la motivación, que tiene que activarse cada día. ¿Y dónde se produce este proceso? En el sistema de adherencia formado por la combinación de la app de mHealth y cuidador, paciente y profesional. La app es el entorno donde se desarrolla la interrelación entre las personas.

Merayo Alonso, Cano García y Rodríguez Franco, todos de la Universidad de Sevilla, publicaron en 2008 –año de explosión definitiva de las posibilidades mobile, al menos en EEUU- un estudio acerca de la relación entre adherencia y motivación.

El objetivo de este estudio fue comprobar la validez predictiva del modelo de estadíos de cambio en el dolor crónico a través del Pain States of Change Questionnaire (PSOCQ) sobre la adherencia y los resultados terapéuticos. La muestra se compuso de 48 pacientes de dolor crónico, concretamente con diagnóstico de fibromialgia, reclutados en una unidad de dolor de un hospital público de Sevilla. La mitad de ellos siguió una intervención cognitivo-conductual, y la otra mitad un programa de autogestión guiado por pacientes entrenados. Los resultados avalan la capacidad predictiva del PSOCQ, en tanto en cuanto:

a) se constató una probabilidad estadísticamente significativa de no completar el tratamiento cuanto menor fue la motivación para el cambio;
b) la motivación para el cambio de los pacientes que completaron el tratamiento se incrementó de forma estadísticamente significativa;
c) una menor motivación para el cambio tras el tratamiento se asoció a una mayor gravedad del trastorno.

mHealth + Adherence Health Coach, (AHC)
Tecnología y calor humano. Recordatorios en cualquier momento y lugar y palabras de aliento que lleven al paciente a seguir su tratamiento… Un sistema que combine los mejores elementos de la máquina (ubicuidad, comunicación inmediata, síntesis, almacenamiento de datos) con la atención y comprensión que sólo puede brindar un cuidador.

Un mensaje en una pantalla puede insuflar ánimo al principio del tratamiento, pero al cabo de las semanas se hace invisible si no está apoyado por el calor humano. Las apps hacen una labor excelente como recordatorios y almacenes de información, y pueden servir de estupendas plataformas para el desarrollo de la relación motivacional entre cuidador y paciente. La tecnología tiene que tener un papel definido: servir de complemento al factor humano, no ser un fin en sí mismo sino un canal para llevar al paciente a la cura.

#RichData en vez de BigData
Sir Timothy “Tim” Beners-Lee, el padre fundador de la Web, recomendaba hace unos días en un artículo en The Guardian sobre el BigData que la masiva acumulación de datos no era tan interesante para el individuo como contar con datos verdaderamente relevantes (RichData), y citaba el sector de la Salud como uno de los más interesados en ello.

Según el mHealth App Developer Economics 2014, el 71% de las aplicaciones de mHealth añaden información del usuario a su plataforma, generan datos. Sin embargo, la inmensa mayoría de estos datos suelen ser de tipo cuantitativo y/o temporal: fechas de las tomas, cantidad de ellas, separación de días entre tomas… De nuevo, el mercado incide en cuantificar el número y dejar para un segundo lugar al paciente. El tratamiento de los datos recopilados resulta de enorme utilidad para trazar pistas estadísticas: medias y porcentajes sobre el comportamiento que permitan el análisis y las previsiones. Su utilidad es innegable, pero si la industria está virando hacia el paciente como persona, como entidad cuanti y cualificable, ¿no sería apropiado enriquecer los datos con las valoraciones estrictamente humanas?

¿Por qué no complementar el seguimiento del paciente con una estadística de su estado emocional en el momento de la toma? Una fotografía de las esperanzas o desesperanzas del paciente en el momento en que afronta su cara a cara más básico con su tratamiento: la toma de la medicación.

Habría que idear el modo de trasladar un estado anímico a cifras o referencias que permitieran su cuantificación. Conocer, además de cuándo es consumido el fármaco, cómo se encuentra el paciente cuando lo hace, con qué humor afronta su tratamiento en ese momento concreto. Esta información permitiría la elaboración de modelos predictivos que harían posible prever comportamientos y reacciones de los pacientes. Una cuantificación así sería de enorme interés para los médicos y los cuidadores, además de para la industria. Por su parte, la sanidad pública ahorraría, con una disminución del 5% en la falta de adherencia, 1.250 millones de euros.

Creemos en, y trabajamos por, un mHealth formado no sólo por la tecnología a través de las apps, sino por un equipo humano que integra al paciente, al Adherence Health Coach y al profesional. Con parámetros para medir el grado de éxito que vayan más allá de lo numérico y describa lo humano. El objetivo tiene que ser medir el éxito del tratamiento más allá de las cifras, y para ello insistimos en la creación de un protocolo de actuación y de un método de medición que exprima las cifras para explicar lo humano.