El cóndor y la transformación digital

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Marzo 2019
El cóndor y la transformación digital
Por
Antonio Ibarra. Omnichannel Manager en Grünenthal y Profesor del Programa Superior en Digital Healthcare Business de CESIF.

De la misma forma que el cóndor selecciona las mejores corrientes de aire caliente para elevarse en cielo de los Andes, podemos avanzar en la transformación digital de nuestra compañía impulsando aquellos proyectos que mejor encajen con el momento actual de la organización.


Los que llevamos muchos años trabajando sin descanso para transformar digitalmente el sector farmacéutico, sabemos lo lento y laborioso que resulta. Tanto es así que en ocasiones pensamos que no estamos consiguiendo nada o casi nada, y que todo sigue más o menos igual. Son tales el desgaste y el consumo de energía que más de un día nos dan ganas de tirar la toalla y dedicarnos a otra cosa.

Hay veces en que uno pone su empeño en sacar adelante un proyecto que considera absolutamente necesario para avanzar en la digitalización de la compañía, pero se encuentra con múltiples obstáculos y barreras que dificultan enormemente su consecución. El resultado suele ser el abandono, la eternización del proyecto o, en el mejor de los casos, un éxito parcial y efímero que es olvidado unos meses más tarde.

Pero también hay ocasiones, por fortuna, en las que los proyectos fluyen como el agua y todo acaba siendo mucho más fácil de lo previsto. La organización integra el cambio propuesto con entusiasmo e, incluso, lo hace más grande y productivo, exigiendo más y abriendo nuevas oportunidades para seguir transformando digitalmente la compañía.


Dibujo de Sergio Ibarra - instagram.com/theafenogaster/

Hace unos años, yo tenía más de lo primero. Me empeñaba en luchar por unas ideas perfectamente válidas que se chocaban de bruces contra el muro de la organización. Desde hace un tiempo, sin embargo, disfruto más de lo segundo: proyectos que tienes que priorizar porque la compañía te los reclama y no porque sean la mejor idea del mundo, o la más innovadora, sino porque simplemente es la que mejor encaja en ese momento.

Es, quizá, la consabida lucha entre push y pull. Y de igual forma que en marketing digital apostamos más por estrategias pull para relacionarnos con nuestros clientes, quizá también deberíamos aplicar el mismo principio internamente, para la transformación digital de nuestras compañías.

Yendo un poco más allá y haciendo un paralelismo con el mundo animal, podríamos denominar a este enfoque como la estrategia del cóndor.

El cóndor es el ave no marina de mayor envergadura y una de las aves voladoras más grande del planeta. Por su peso –un macho adulto puede llegar a los 15 Kg–, depende de las corrientes de aire caliente para volar, ya que aleteando no puede mantenerse en el aire como la mayoría de los pájaros. Los cóndores van eligiendo en cada momento la corriente ascendente que más les conviene para alcanzar la altura ideal desde la que divisar posibles fuentes de alimento. Cabe destacar que esto no es lo mismo que dejarse llevar por la corriente. El cóndor hace un uso inteligente de los flujos de aire manteniendo siempre el control de su vuelo y minimizando el consumo de energía.

Muchas de las compañías para las que trabajamos son también organismos muy difíciles de mover. Se requiere mucho esfuerzo para producir un cambio, para tomar un poco más de altura en ese proceso de transformación digital y lograr, así, una mejor posición desde la que conseguir nuestros objetivos de negocio. Pero también circulan corrientes de aire caliente de las que nos podemos aprovechar:

• Hay corrientes en forma de personas o de departamentos enteros que reclaman una nueva herramienta, la mejora de un proceso o que, sencillamente, están mejor preparados para un cambio concreto.

• Hay corrientes escondidas en los planes de negocio del año o en la visión de la compañía. Y siempre es bueno alinear los proyectos con los objetivos a corto y largo plazo de la organización.

• Hay corrientes en forma de productos en lanzamiento, con los que se puede pilotar una nueva idea o un nuevo canal de comunicación con los clientes.

• De la misma forma que hay corrientes en forma de productos maduros, que pueden tener una segunda oportunidad a través de los canales digitales.

• Y también hay corrientes en forma de clientes que buscan desesperadamente un socio para transformar el sector de la salud desde un prisma más amplio.

Estas corrientes varían de una compañía a otra, así como también varían a lo largo del tiempo. Saber identificar la corriente adecuada, en el momento preciso, para impulsar un proyecto concreto, es una tarea que considero esencial para tener éxito en el proceso de transformación digital de una compañía. Si hacemos esto bien, conseguiremos, como el cóndor, volar muy alto y llevar a nuestra organización, con un mínimo gasto de energía, a un lugar mejor desde el que alcanzar cualquier objetivo que se proponga.

Así que, ¡busca las corrientes digitales e impulsa las ideas que mejor encajen!

Y, sobre todo, ¡disfruta del vuelo!


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