Un mundo digital

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Julio 2020
Un mundo digital
Por
José María Prian Chaves. Sales and Marketing Director. Quodem.

Muchas empresas están inmersas en proyectos de Transformación Digital que están cambiando la forma de relacionarse con sus clientes y proveedores y la forma de trabajar de sus empleados. Pero para que su implantación sea un éxito es vital el desarrollo de competencias. Y el momento es ahora.


Hoy en día nadie duda de que la competencia digital, el uso crítico y seguro de las Tecnologías de la Sociedad de la Información para el trabajo, el ocio y la comunicación, es necesaria e imprescindible para cualquier individuo.

Según un estudio del MIT, la próxima generación de analfabetos serán los que no hayan desarrollado su yo digital y no sean capaces de relacionarse, comunicarse, trabajar y entretenerse digitalmente.

Si nos centramos en el ámbito empresarial, resulta también imprescindible poder aprovechar toda la tecnología al alcance para poder competir en lo que se ha definido como la economía digital. Este concepto hace referencia a la parte de tus ingresos que provienen al 100% del aprovechamiento de la tecnología y del uso para la explotación en tu producción, fabricación, ideación, comunicación, distribución y clientes. Cada vez más vemos un balanceo en todos los sectores de la economía que llamamos tradicional hacia esta digital, y no cabe lugar a duda que las empresas que no vayan en esta línea tenderán a desaparecer tarde o temprano.

Es por esto por lo que la mayoría de las empresas están inmersas en proyectos de Transformación Digital. Estos proyectos están haciendo que se implanten numerosas herramientas digitales y se implante tecnología para procesos que anteriormente se realizaban de manera manual. Tanto herramientas como tecnologías digitales están cambiando la forma de relacionarse de las empresas con sus clientes y proveedores, y a su vez están cambiando la forma de trabajar de los empleados. Y es justo aquí donde muchas empresas están fallando en sus procesos de transformación, dotando de recursos digitales a empleados que no han desarrollado las competencias necesarias para aprovechar al máximo las tecnologías, porque no han cambiado su mindset y se limitan a hacer lo mismo con nuevas herramientas.

El nuevo trabajador digital debe pensar en modificar el enfoque de sus tareas, y para ello es vital que reconozca de manera natural el mundo digital donde discurrirá su vida y su trabajo.

Nuevos desafíos
La llamada 4ª Revolución industrial donde convergen las tecnologías digitales, físicas y biológicas, y sobre todo su velocidad de adopción y la escalabilidad que favorece, están presentando nuevos y constantes desafíos para individuos y empresas.

El llamado entorno VUCA (acrónimo en inglés de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad) está poniendo a prueba la capacidad de reacción, transformación, adaptación, innovación y supervivencia de grandes y pequeñas empresas.

Los 4 pilares sobre los que una empresa diseña su propuesta de valor varían constantemente, lo que genera la necesidad de convertirse en estructuras ágiles capaz de responder en tiempo y forma a todos estos cambios:

1. Clientes:  cada vez más informados, con nuevas vías de comunicación con las empresas, centro de todas las estrategias, empoderados en los procesos de compra, influenciadores en las decisiones de otros... El nuevo cliente digital representa uno de los mayores desafíos al requerir un nivel personalización altísimos (hipersegmentación) sobre lo que las empresas le ofrezcan, lo que hace que requiera ser escuchado y monitorizado en todo momento. Además, cada vez más, los clientes exigen a las empresas no solo la excelencia en el servicio, sino que compartan con ellos una serie de valores como la diversidad, igualdad, la sostenibilidad y la solidaridad que ganan peso en el proceso de elección de marcas y empresas.

2. Competidores: desde pequeñas StartUps especializadas en la solución de necesidades concretas a grandes empresas tecnológicas que invaden sectores ajenos a ellas. El número de competidores se multiplica diariamente aprovechando el entorno digital que les permite interactuar con tus clientes. También son fuente de inspiración si seguimos constantemente sus pasos.

3. Proveedores: más que nunca importantes en tu cadena de valor. Deben evolucionar contigo en la estrategia y en la transformación que lleves a cabo. Es el momento de cocrear y colaborar más que nunca para que tu propuesta cambie rápidamente a petición de tus clientes.

4. Entorno: con la globalización en la era de internet todo cambió; todos tenemos acceso a empresas en diferentes puntos del globo y las empresas a prestar servicios y ofrecer productos a clientes en cualquier punto. Si a esto sumamos el envejecimiento de la población, la convivencia de 5 generaciones distintas al mismo tiempo, la masificación en las urbes, el balanceo del dominio económico hacia Asia, el cambio en los flujos migratorios… convierte el entorno socioeconómico en un mundo nuevo por explorar para las empresas. Estamos viviendo revoluciones sociales, enfrentamientos económicos de grandes potencias, desastres naturales, emergencias sanitarias que hacen cambiar las reglas del juego y requieren respuestas rápidas y ágiles por parte de las empresas para seguir conservando su valor y seguir generando ingresos.

Competencias emergentes
Todo lo descrito anteriormente impacta de lleno en el devenir de las empresas. No estamos acostumbrados a esta velocidad de cambios en tantos aspectos y todos los expertos apuntan a que esta velocidad se incrementará en los próximos años gracias a la robotización y sobre todo a la aplicación de inteligencia artificial en los procesos productivos. La capacidad de adopción de nuevas tecnologías y su curva de aprendizaje se acorta, dejando como obsoletas herramientas en muy poco espacio de tiempo y debiendo tener una actitud de aprendizaje constante (lifelong learning) para poder lidiar con todos los cambios que afrontamos.

Además de esta capacidad de aprendizaje, es fundamental que dentro de las empresas surjan personas que sean capaces de liderar estos cambios. Es necesario un cambio de rol de jefes y managers a líderes de proyectos que sean capaces de motivar al equipo, gestionando plazos y creando una comunicación clara y directa sobre la dirección a tomar. Estos líderes serán empleados con una alta capacidad de adaptabilidad a los cambios y estarán capacitados para la resolución de problemas y conflictos. Sabrán anticiparse a los futuros cambios de una manera proactiva y dinámica y fomentarán la colaboración como pieza clave de la consecución de metas. Es una competencia que se puede y debe desarrollar en las personas con el potencial adecuado, para lo cual es imprescindible una evaluación del personal para detectar ese talento entre nuestro staff.

Además de fomentar el liderazgo, es clave el desarrollo de la innovación como motor de cambio. La innovación debe guiar las estrategias, y para ello existen multitud de herramientas que industrializan los procesos de ideación y la generación de nuevas ideas. Debemos poner a disposición de los líderes el espacio creativo necesario, dotarlo de recursos y permitir la exploración necesaria para la obtención de ideas disruptivas. De este modo conseguiremos líderes con una altísima motivación, capaces de gestionar la frustración propia y del equipo, así como personas constantes en la obtención de resultados. Debemos ser capaces de detectar potencial de esta competencia en nuestros equipos a través de la evaluación reconociendo estilos cognitivos flexibles e imaginativos.

Nuevas estructuras ágiles
Para que estas competencias se puedan desarrollar a través de la formación, la experimentación o la convivencia, es necesario que las empresas creen marcos de trabajo donde los empleados encuentren libertad de movimiento. Las empresas deben también adaptarse a los cambios y para ello se presenta como imprescindible convertirse en estructuras ágiles y responsive antes la diversidad de situaciones que nos encontraremos.

Por tanto, es momento de la creación de comunidades, de aplanar jerarquías, de crear nuevos roles, de trabajar por proyectos y sobre todo por un propósito común, de enlazar departamentos, de invitar a proveedores a ser parte de la empresa y de utilizar las redes de influencia de la empresa para que la comunicación fluya de una manera dinámica y eficaz. Es momento de recopilar el máximo de datos internos para su explotación dentro de modelos predictivos que apoyen con evidencias las decisiones estratégicas.

El momento es ahora.


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